Calm

Chapter 13: La verdad que mi padre escondió durante seis años

Ethan sintió que acababa de escuchar la mentira más cruel de toda su vida.

—Mi madre murió cuando yo era niño —dijo lentamente—. Tú lo sabes.

Su padre bajó la mirada.

—Sé lo que te dijeron.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Que tu madre no murió cuando tú creíste.

Ethan retrocedió.

—No.

—Ethan...

—¡No!

El grito retumbó en la habitación subterránea.

Gabriel y Patricia permanecieron en silencio.

Ethan tenía los puños apretados.

—Primero me dices que estás vivo. Después me dices que Eleanor fue asesinada. Ahora me dices que mi madre también está viva.

Su padre negó.

—No está viva.

Ethan respiró con dificultad.

—Entonces explícate.

Su padre tomó la fotografía.

—Tu madre murió hace mucho tiempo. Pero antes de morir dejó instrucciones.

—¿Qué instrucciones?

—Que si algún día alguien intentaba quitarle a Maisie lo que le pertenecía, tú tenías que conocer toda la verdad.

Ethan señaló la fotografía de Martha.

—¿Y ella?

—Martha trabajaba para tu madre.

Ethan se quedó inmóvil.

—¿Mi madre tenía contacto con Martha?

—Sí.

—¿Por qué?

Su padre tardó en responder.

—Porque Martha era la única persona de la familia en quien confiaba.

Ethan soltó una risa amarga.

—¡Acabas de decir que Martha estuvo en la habitación de Eleanor!

—Estuvo.

—¡Entonces ella sabe quién la mató!

—Sí.

—¿Quién?

Su padre lo miró.

—No puedo decirte el nombre todavía.

Ethan se acercó furioso.

—¡Ya basta!

Gabriel se interpuso.

—Ethan.

—No, Gabriel. ¡Ya basta de protegerme!

Su padre levantó una mano.

—No estoy tratando de protegerte.

—¿Entonces?

—Estoy tratando de mantener viva a Maisie.

Ethan quedó callado.

Su padre señaló el teléfono que había caído al suelo.

—Ese video demuestra que Corinne todavía está con ella.

—¿Dónde?

—No lo sé.

—¡Tú dijiste que sabías dónde estaban!

—Dije que sabía quiénes las estaban buscando.

Ethan se quedó inmóvil.

—¿Quién?

Su padre respondió con voz baja:

—La gente que trabajaba para Eleanor.

—¿Eleanor tenía gente?

—Sí.

—¿Y por qué nunca me dijiste?

—Porque no sabía en quién confiar.

Patricia intervino.

—Yo tampoco.

Ethan la miró.

—¿Tú sabías de ellos?

—Algunos.

—¿Cuántos?

—Los suficientes para mantener escondido a tu padre.

Un ruido fuerte llegó desde arriba.

Todos se quedaron quietos.

Pasos.

Después una puerta cerrándose.

Gabriel apagó las luces.

—Nos encontraron.

El padre de Ethan señaló una salida estrecha.

—Por aquí.

Bajaron por un túnel antiguo que conducía detrás de la propiedad.

Ethan caminaba con el teléfono en la mano.

No dejaba de mirar la última imagen de Maisie.

—Tenemos que encontrarla.

—La encontraremos —dijo su padre.

—No me digas eso. Dime cómo.

Su padre sacó un papel doblado.

—Corinne me dejó esto.

Ethan lo abrió.

Era una dirección.

Un pequeño taller de cerámica en las afueras de Guadalajara.

—¿Por qué estaría ahí?

—Porque Eleanor tenía una amiga.

—¿Quién?

—Una mujer llamada Teresa.

Gabriel se detuvo.

—¿Teresa Ávila?

Su padre asintió.

Gabriel cerró los ojos.

—Pensé que había muerto.

—No.

Llegaron a un automóvil oculto entre unos árboles.

Condujeron hasta el taller.

La puerta estaba entreabierta.

Ethan entró.

—¿Teresa?

Una mujer mayor apareció desde el fondo.

Al verlo, se quedó inmóvil.

—Eres igual a tu padre.

Ethan sintió un escalofrío.

—¿Conoce a Eleanor?

—Era mi amiga.

—¿Dónde está mi hija?

Teresa lo miró.

—Con Corinne.

Ethan respiró aliviado.

—¿Dónde?

—En un cuarto de atrás.

Corrió.

Abrió la puerta.

Maisie estaba ahí.

Corinne la abrazaba.

—¡Papá!

Ethan cayó de rodillas y la abrazó.

—Mi amor.

Maisie escondió el rostro en su pecho.

—Tenía miedo.

—Ya pasó.

Corinne observó a Ethan.

—No ha pasado.

Ethan se levantó.

—¿Qué sucedió?

—Martha vino por ella.

—¿Martha?

—Sí.

—¿Dónde está?

—Se fue cuando Teresa llegó.

Ethan miró a Teresa.

—¿Por qué Martha quería a mi hija?

Teresa respondió:

—Porque necesita que Maisie la reconozca.

—¿Reconozca a quién?

Teresa señaló una caja.

—A la persona que estaba en el hospital.

Ethan abrió la caja.

Dentro había fotografías antiguas.

Una mostraba a Martha.

Otra mostraba a Corinne.

Y una tercera mostraba a una mujer.

Ethan la miró.

No la reconoció.

—¿Quién es?

Teresa respondió:

—Tu madre.

Ethan sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

La mujer de la fotografía tenía el mismo rostro que él recordaba vagamente de su infancia.

Pero parecía estar junto a una niña.

Una niña pequeña.

Ethan acercó la fotografía.

—¿Quién es la niña?

Teresa bajó la mirada.

—Eleanor.

Ethan sintió un escalofrío.

—¿Mi madre conocía a Eleanor desde antes?

—Desde niñas.

—Entonces todo esto empezó mucho antes de que yo naciera.

—Sí.

Teresa sacó otra fotografía.

En ella aparecían cuatro personas.

Su madre.

Eleanor.

Martha.

Y un hombre.

Ethan reconoció al hombre.

Era el abogado.

—Ellos cuatro hicieron un acuerdo.

—¿Sobre qué?

—Sobre una propiedad.

—La propiedad de Guadalajara.

Teresa asintió.

—Tu abuelo la compró décadas atrás.

—¿Y por qué está a nombre de Maisie?

—Porque Eleanor descubrió que todos querían quedarse con ella.

Ethan miró a su hija.

—¿Qué tiene esa propiedad?

Teresa se acercó.

—Un archivo que tu abuelo escondió.

—¿Qué contiene?

—Pruebas.

—¿De qué?

—De una fortuna que nunca apareció en los registros.

Ethan sintió que todo volvía al dinero.

Pero Teresa negó.

—No es dinero.

—¿Entonces?

—Nombres.

Ethan frunció el ceño.

—¿Nombres de quién?

—De las personas que durante décadas se beneficiaron de la fortuna familiar.

Gabriel entendió.

—Por eso quieren destruir el archivo.

Teresa asintió.

—Y por eso Eleanor murió.

Ethan miró a Corinne.

—¿Tú sabías todo esto?

Corinne negó.

—No todo.

—¿Qué sabías?

—Sabía que Eleanor tenía miedo de Martha.

Ethan se quedó quieto.

—¿Martha?

—Sí.

—¿Y por qué?

Corinne miró a Maisie.

—Porque Martha fue quien llevó a Eleanor al hospital.

Ethan sintió un escalofrío.

—¿Qué?

—La noche que Eleanor enfermó, Martha estaba con ella.

Teresa añadió:

—Y después desapareció una botella de su habitación.

Ethan recordó el frasco.

El pequeño frasco sin etiqueta.

—El veneno.

Teresa asintió.

—Eso creemos.

Ethan cerró los ojos.

Entonces escucharon un golpe.

Maisie se asustó.

Corinne la abrazó.

Gabriel miró por la ventana.

—Tenemos compañía.

Afuera había dos automóviles.

Ethan tomó a Maisie.

—¿Quiénes son?

Gabriel negó.

—No lo sé.

Teresa abrió una puerta trasera.

—Por aquí.

Corrieron.

Pero antes de salir, el teléfono de Ethan vibró.

Un mensaje.

De Martha.

“Ya sé que encontraste a Maisie.””

Después otro.

“Ahora voy por tu padre.””

Ethan miró a su padre.

Su rostro cambió.

—Ella sabe dónde está.

El padre de Ethan tomó aire.

—Entonces tenemos que volver.

—¿A dónde?

—A la propiedad.

—¿Por qué?

—Porque Martha no quiere encontrarme.

Ethan frunció el ceño.

—¿Entonces qué quiere?

Su padre miró a Maisie.

—Quiere que yo abra el archivo.

—¿Y si no lo haces?

Su padre bajó la mirada.

—Entonces matará a alguien que no puede defenderse.

Ethan abrazó a su hija.

—No va a tocarla.

Su padre lo miró.

—No hablaba de Maisie.

El teléfono volvió a vibrar.

Era una fotografía.

Martha estaba parada frente a una tumba.

La tumba de Eleanor.

Y junto a ella estaba una persona que Ethan jamás esperaba volver a ver.

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Su madre.

Pero esta vez la mujer estaba viva.

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