Chapter 9: La verdad que una hija nunca quiso descubrir sobre su propio padre
Nia pasó toda la noche mirando aquella libreta.
No podía apartar los ojos de los nombres.
Roberto.
Rebecca.
Marcus.
El nombre de su papá estaba ahí.
Escrito por la mano de su mamá.
La misma mano que había escrito cartas de amor.
La misma mano que había dejado instrucciones para protegerla.
Su primer pensamiento fue negarlo.
“No puede ser.””
Pero la duda ya estaba ahí.
Y dolía.
Cuando Marcus entró a la cocina al amanecer, encontró a Nia sentada con la libreta frente a ella.
Se detuvo.
Porque reconoció la portada.
—¿Dónde encontraste eso?
Nia levantó la mirada.
—¿Por qué tu nombre está aquí?
Marcus quedó completamente quieto.
No intentó mentir.
Y eso asustó más a Nia.
—Hija…
—No.
Su voz tembló.
—Necesito una respuesta.
Marcus se sentó lentamente.
—Tu mamá y yo tuvimos problemas antes de que muriera.
Nia sintió que el pecho se le apretaba.
—¿Problemas?
—Sí.
Marcus miró la libreta.
—Pero no por lo que estás pensando.
Nia cruzó los brazos.
—Entonces explícame.
Marcus respiró profundamente.
—Carmen estaba preocupada.
—¿Por ti?
—Por todos.
Tomó la libreta.
—Después de su enfermedad, empezó a revisar todo.
Nia frunció el ceño.
—¿Qué significa todo?
—Las cuentas. Los documentos. Los negocios familiares.
Marcus bajó la mirada.
—Y encontró cosas que no entendía.
—¿Como qué?
Antes de que pudiera responder, Rebecca apareció en la puerta.
—Porque yo sí sé.
Todos voltearon.
Rebecca tenía los ojos rojos.
—Ya no tiene sentido seguir escondiéndolo.
Marcus se levantó.
—Rebecca.
Ella negó.
—No.
Miró a Nia.
—Ella tenía razón en desconfiar.
Nia se quedó confundida.
—¿De quién?
Rebecca miró a Marcus.
—De nosotros.
El silencio fue absoluto.
Marcus cerró los ojos.
Como si hubiera esperado ese momento durante años.
—Carmen pensó que yo estaba involucrado con Roberto.
Nia sintió un golpe.
—¿Lo estabas?
Marcus levantó la mirada rápidamente.
—No.
Su respuesta fue inmediata.
—Pero cometí un error.
Nia no dijo nada.
Marcus continuó:
—Años atrás, antes de que tu mamá muriera, Roberto me pidió que firmara unos documentos.
—¿Y lo hiciste?
Marcus bajó la cabeza.
—Sí.
Nia sintió decepción.
—¿Qué documentos?
—Pensé que eran para proteger inversiones familiares.
Hizo una pausa.
—Pero después descubrí que había cláusulas que podían afectar la propiedad.
Nia apretó la libreta.
—¿Y mi mamá lo descubrió?
Marcus asintió.
—Sí.
—¿Por qué nunca me dijiste?
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Porque tenía miedo.
Nia negó lentamente.
—¿Miedo de qué?
Marcus respondió:
—De que pensaras que no protegí a tu mamá.
La respuesta dolió.
Porque era exactamente lo que había pasado.
Nia sintió que todos los adultos de su vida habían tomado decisiones sin decirle nada.
Como si ella fuera demasiado pequeña para saber la verdad.
—Todos decidieron por mí.
Su voz se quebró.
—Todos.
Marcus intentó acercarse.
Pero ella dio un paso atrás.
No porque dejara de quererlo.
Sino porque necesitaba procesarlo.
Entonces encontró algo más en la libreta.
Una página doblada.
La abrió.
Era una nota de su mamá.
“Marcus no es mi enemigo. Está cometiendo errores, pero todavía puede elegir hacer lo correcto.””
Nia levantó la mirada.
Marcus vio la nota.
Y comenzó a llorar.
—Ella siempre me dio otra oportunidad.
Nia sintió tristeza.
Porque entendió algo.
Su mamá no había dejado una lista de enemigos.
Había dejado advertencias.
Y también esperanza.
Pero entonces Marcus miró la última página de la libreta.
Su rostro cambió.
—No.
Nia se acercó.
—¿Qué pasa?
Marcus señaló una fecha.
Era de una semana antes de que su mamá muriera.
Debajo había una frase:
“Encontré quién ayudó a Roberto. No puedo creerlo.””
Nia sintió un escalofrío.
—¿Quién?
Marcus volteó la página.
Pero estaba arrancada.
Alguien había quitado la única parte que revelaba el nombre.
Y en ese momento, el teléfono de Nia recibió un mensaje.
Número desconocido.
Solo tenía una foto.
Una fotografía vieja de su mamá hablando con alguien.
Nia acercó la imagen.
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Y se quedó sin palabras.
Porque la persona que aparecía junto a Carmen era alguien que seguía viviendo bajo ese mismo techo.
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