Chapter 9: El enemigo que sonreía en las reuniones familiares
Ricardo siempre había sido el hombre que entraba a una habitación y hacía que todos sonrieran.
Ese era su talento.
No gritaba.
No amenazaba.
No parecía peligroso.
Por eso nadie sospechó de él.
Pero ahora Jasmine comenzaba a entender algo.
Las personas más peligrosas no siempre eran las que mostraban enojo.
A veces eran las que llegaban con un pastel y preguntaban cómo estabas.
Esa noche, Marcus revisó la grabación del teléfono de Olivia.
Todos estaban reunidos en la sala.
Incluso Monica.
Porque por primera vez todos sabían que había algo más grande que ellos.
La voz de Ricardo llenó la habitación.
"Olivia, no te confundas. Yo solo te mostré una oportunidad.""
Jasmine apretó los puños.
La grabación continuó.
"Tu familia siempre estuvo destinada a tener esa casa.""
Olivia respondió:
"Me mentiste.""
Ricardo rió.
"No. Te dije lo que necesitabas escuchar.""
Marcus cerró los ojos.
Cada palabra confirmaba sus sospechas.
Después llegó la parte más importante.
Ricardo dijo:
"Si Marcus no hubiera elegido a Jasmine sobre ustedes, nada de esto habría pasado.""
Jasmine sintió un golpe en el pecho.
Todo giraba alrededor de una idea.
Que ella era el problema.
Que su existencia era una amenaza.
Pero ella no había hecho nada.
Solo había nacido.
Solo había intentado seguir adelante.
Marcus decidió enfrentar a Ricardo.
No solo por él.
Por Jasmine.
Por todo lo que habían intentado quitarle.
Lo llamó y aceptó reunirse.
El lugar fue un pequeño restaurante tranquilo.
Ricardo llegó puntual.
Como siempre.
Con una sonrisa.
—Marcus.
—Ricardo.
Se sentaron frente a frente.
Durante unos segundos fingieron que eran dos viejos amigos.
Hasta que Marcus dejó el teléfono sobre la mesa.
—Tenemos la grabación.
La sonrisa de Ricardo desapareció lentamente.
—Entonces ya saben.
—Sí.
Ricardo miró por la ventana.
—Supongo que era cuestión de tiempo.
Marcus estaba sorprendido.
—¿No vas a negarlo?
Ricardo negó.
—¿Para qué?
La tranquilidad con la que habló hizo que Marcus sintiera más enojo.
—Destruiste mi familia.
Ricardo lo miró.
—No.
Su respuesta fue fría.
—Tu familia se destruyó sola.
Marcus apretó la mandíbula.
—Usaste a mi esposa.
—Ella quería lo mismo que yo.
—Usaste a Olivia.
Ricardo sonrió.
—Ella era fácil de convencer.
Esa frase confirmó algo.
Olivia había sido una herramienta.
Una pieza en un juego más grande.
Marcus se inclinó hacia adelante.
—¿Por qué?
Ricardo guardó silencio.
Después dijo:
—Porque esa casa debió ser mía.
Marcus quedó confundido.
—¿Qué?
Ricardo soltó una risa baja.
—Tu esposa nunca te contó la historia completa, ¿verdad?
El corazón de Marcus se aceleró.
—¿Qué historia?
Ricardo lo miró fijamente.
—La casa donde vives...
Hizo una pausa.
—No siempre fue tuya.
Marcus sintió que el mundo se detenía.
—¿Qué estás diciendo?
Ricardo sacó un documento de su maletín.
Lo puso sobre la mesa.
—Que tu primera esposa no te contó todo antes de morir.
Marcus miró el papel.
Su rostro perdió color.
Porque reconoció la firma.
La firma de su difunta esposa.
La mamá de Jasmine.
Esa noche, Marcus llegó a casa completamente diferente.
Jasmine supo que algo había pasado.
—Papá.
Él tenía el documento en la mano.
—Necesitamos hablar.
Ella sintió miedo.
—¿Qué pasó?
Marcus se sentó frente a ella.
—Encontré algo sobre tu mamá.
Jasmine se quedó quieta.
Hablar de su mamá siempre era difícil.
Era una herida que nunca había cerrado.
—¿Qué tiene que ver ella con esto?
Marcus miró el documento.
—No sé.
Y esa era la parte que más miedo le daba.
Porque después de descubrir tantas mentiras, una nueva pregunta apareció.
¿Por qué la mamá de Jasmine había ocultado información sobre la casa?
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Y si ella sabía algo...
¿Por qué nunca se lo contó?
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