Chapter 5: La prueba que reveló hasta dónde podía llegar Olivia
Jasmine bajó las escaleras con el papel en la mano.
Su rostro había cambiado.
Ya no estaba llorando.
Ya no estaba confundida.
Estaba decidida.
Marcus la vio.
—¿Qué encontraste?
Ella dejó la hoja sobre la mesa.
Olivia la miró.
Y en cuanto vio el documento, perdió el color del rostro.
Ese pequeño detalle fue suficiente.
Marcus tomó el papel.
Leyó.
Y su expresión se volvió más seria con cada segundo.
—¿Qué es esto?
Nadie respondió.
Jasmine señaló la hoja.
—Es una solicitud para retirar mi entrevista de la beca.
Marcus levantó la mirada.
—¿Retirar?
Jasmine asintió.
—Alguien intentó cancelar mi oportunidad.
Olivia dio un paso atrás.
—Yo no hice eso.
Pero su voz no sonaba segura.
Marcus observó la firma.
—Aquí aparece tu nombre.
Olivia cruzó los brazos.
—Cualquiera pudo escribirlo.
Jasmine la miró.
—También cualquiera pudo borrar mi correo, ¿verdad?
Olivia apretó los labios.
La habitación quedó en silencio.
Marcus tomó aire.
—Olivia.
Ella evitó mirarlo.
—Respóndeme.
—No hice nada.
Pero entonces ocurrió algo que nadie esperaba.
Su propio teléfono vibró.
Olivia lo sacó rápidamente.
Demasiado rápidamente.
Marcus extendió la mano.
—Dámelo.
—¿Qué?
—El teléfono.
—No tienes derecho.
Marcus la miró.
—Después de todo lo que encontré hoy, creo que sí necesito respuestas.
Olivia negó.
—Esto es ridículo.
Pero al moverse, el teléfono cayó al suelo.
La pantalla se encendió.
Y Jasmine vio una conversación abierta.
Un mensaje reciente.
De Monica.
"Tenemos que borrar lo que queda antes de que tu papá descubra todo.""
Jasmine sintió un vacío en el estómago.
Marcus tomó el teléfono.
Leyó el mensaje.
Después miró a Monica.
—¿Todavía vas a decir que no sabías nada?
Monica se quedó callada.
Olivia comenzó a llorar.
—Mamá, yo no quería que pasara así.
Esa frase cambió todo.
Marcus levantó la mirada.
—Entonces sí pasó.
Olivia se tapó la boca.
Demasiado tarde.
La verdad ya había salido.
—¿Por qué? —preguntó Jasmine.
Olivia la miró.
Por primera vez sin arrogancia.
Solo con dolor.
—Porque estaba cansada.
Jasmine frunció el ceño.
—¿Cansada de qué?
—De que todos pensaran que tú eras especial.
La respuesta fue baja.
Pero cruel.
—Tú siempre eras la inteligente.
—La responsable.
—La que iba a salir adelante.
Olivia lloró.
—Y yo siempre era la hija que estaba detrás de ti.
Jasmine sintió una mezcla de tristeza y enojo.
—¿Sabes qué es lo peor?
Olivia la miró.
—Yo nunca te vi como una competencia.
La frase hizo que Olivia bajara la mirada.
—Yo quería que fuéramos hermanas.
Silencio.
Marcus cerró los ojos.
Porque esa era la parte más dolorosa.
No era solo una pelea.
Era una familia destruyéndose por celos y mentiras.
Esa noche Jasmine no pudo dormir.
Se quedó sentada junto a la ventana.
Pensando en todo lo que había perdido.
La confianza.
La tranquilidad.
La idea de que su casa era segura.
Entonces escuchó un ruido.
La puerta de su habitación se abrió lentamente.
Era Marcus.
—¿Puedo pasar?
Jasmine asintió.
Él se sentó a su lado.
Durante unos segundos ninguno habló.
Finalmente Marcus dijo:
—Perdóname.
Jasmine bajó la mirada.
—No fue tu culpa.
—Sí lo fue.
Ella lo miró sorprendida.
—Soy tu papá.
Marcus respiró profundo.
—Debí escuchar cuando intentaste hablar.
Jasmine sintió un nudo en la garganta.
—Pensé que me ibas a decir que estaba exagerando.
—Nunca debí hacerlo.
Ella apoyó la cabeza en su hombro.
Y por primera vez en días, se permitió sentirse protegida.
Pero esa calma duró poco.
Porque al día siguiente, Marcus recibió una llamada del abogado.
Y la noticia era peor de lo que imaginaban.
Alguien no solo había intentado quedarse con la casa.
También había intentado abrir una cuenta bancaria usando su identidad.
Y el nombre de la persona que apareció en los documentos hizo que Marcus se quedara sin palabras.
No era Monica.
May you like
No era Olivia.
Era alguien que Jasmine jamás habría sospechado.
Related Stories