Chapter 7: El nombre escondido en la carta que cambió todo lo que Jasmine creía saber
Jasmine tuvo que leer la misma frase tres veces para entenderla.
Sus manos temblaban mientras sostenía la carta.
No era posible.
No podía ser esa persona.
El nombre escrito al final de la página parecía una mentira.
Pero estaba ahí.
Claro.
Imposible de ignorar.
Marcus notó la expresión de su hija.
—Jasmine, ¿qué encontraste?
Ella levantó la mirada lentamente.
Por un momento no pudo hablar.
—Papá...
Marcus se acercó.
—¿Qué dice?
Jasmine apretó la carta contra su pecho.
—Dice que alguien más estaba detrás de todo.
El rostro de Marcus cambió.
—¿Quién?
Jasmine bajó los ojos hacia el papel.
—El abuelo de Olivia.
Marcus frunció el ceño.
—¿Mi suegro?
Ella asintió.
—Pero él murió hace años.
Jasmine volvió a leer la carta.
Las palabras de Olivia eran confusas, como si hubiera querido dejar una advertencia sin decir demasiado.
"Si estás leyendo esto, es porque ya sabes que hice cosas malas. Pero antes de juzgarme, necesitas saber que alguien más me convenció de que Jasmine era el problema. Alguien que siempre pensó que esta casa debía pertenecer a nuestra familia.""
Marcus tomó la carta.
Leyó en silencio.
Su expresión se volvió más seria.
—No entiendo.
Jasmine se sentó en la cama.
—Yo tampoco.
Durante unos minutos, ninguno habló.
La casa estaba casi vacía.
Monica había empacado algunas cosas.
Olivia estaba encerrada en su habitación.
Y de repente Jasmine entendió algo.
El problema nunca había sido solo Olivia.
Ni Monica.
Había una historia más antigua.
Una historia que ella desconocía.
—Papá, ¿alguna vez tuviste problemas con la familia de Monica?
Marcus se quedó callado.
Demasiado tiempo.
Jasmine lo notó.
—Papá.
Él suspiró.
—Hace muchos años.
—¿Qué pasó?
Marcus caminó hasta la ventana.
—Cuando conocí a Monica, su familia no estaba de acuerdo conmigo.
—¿Por qué?
—Porque pensaban que yo no tenía suficiente dinero.
Jasmine escuchó con atención.
—Pero después cambió todo.
Marcus asintió.
—Cuando tu mamá falleció y yo heredé esta casa, las cosas cambiaron.
Jasmine sintió un escalofrío.
—Ellos querían la casa.
Marcus no respondió.
Y esa fue la respuesta.
Al día siguiente, Marcus llevó a Jasmine a ver al abogado.
Necesitaban entender qué estaba pasando.
La oficina era pequeña.
Había carpetas por todos lados y una ventana desde donde se veía la ciudad.
El abogado, el señor Ramírez, revisó la carta con cuidado.
—Esto es importante.
Marcus se inclinó hacia adelante.
—¿Por qué?
—Porque demuestra que hubo manipulación.
Jasmine miró los documentos.
—¿Manipulación de quién?
El abogado la observó.
—De Olivia.
Jasmine bajó la mirada.
Aunque Olivia la había lastimado, todavía había una parte de ella que recordaba a la niña con la que compartió tardes viendo películas.
—¿Ella sabía todo?
El abogado negó.
—Parece que sabía una parte.
Marcus frunció el ceño.
—Explíquese.
El señor Ramírez acomodó los papeles.
—Alguien convenció a Olivia de que Jasmine era una amenaza para su futuro.
Jasmine cerró los ojos.
—Y ella lo creyó.
—Sí.
El abogado señaló la carta.
—Pero también parece que Olivia comenzó a arrepentirse.
Marcus soltó una respiración pesada.
—Después de destruir la vida de mi hija.
Nadie respondió.
Porque era verdad.
Cuando regresaron a casa, encontraron a Olivia sentada en la cocina.
Ya no parecía la misma persona.
No tenía maquillaje.
No tenía esa actitud de superioridad.
Solo parecía una chica perdida.
Jasmine se detuvo en la entrada.
Olivia levantó la mirada.
—Encontraste la carta.
Jasmine no respondió.
—¿Tú la escribiste?
Olivia asintió.
—Sí.
Marcus cruzó los brazos.
—¿Por qué no dijiste nada antes?
Olivia miró sus manos.
—Porque tenía miedo.
Jasmine soltó una risa triste.
—¿Miedo?
Olivia la miró.
—Sí.
—Yo fui la que perdió mi habitación.
—Lo sé.
—Yo fui la que perdió mi oportunidad.
—Lo sé.
—Entonces no me digas que tú eras la víctima.
Olivia comenzó a llorar.
—No estoy diciendo eso.
Por primera vez, su voz sonaba sincera.
—Hice cosas horribles.
Jasmine guardó silencio.
—Pero antes de hacerlas, alguien me llenó la cabeza de mentiras.
Marcus preguntó:
—¿Quién?
Olivia tragó saliva.
—Mi abuelo.
Jasmine la miró sorprendida.
—Pero él murió.
—Sí.
Olivia respiró profundo.
—Pero antes de morir dejó cartas.
Marcus frunció el ceño.
—¿Cartas?
Olivia asintió.
—Me decía que esta casa debía volver a nuestra familia.
Jasmine sintió un vacío.
—¿Y tú le creíste?
Olivia lloró.
—Era una niña.
La respuesta dejó a Jasmine sin palabras.
Porque por primera vez entendió algo.
Olivia había sido responsable.
Pero también había sido manipulada.
No la justificaba.
Pero explicaba muchas cosas.
Entonces Olivia sacó un sobre de su mochila.
—Hay algo más.
Se lo entregó a Marcus.
—Nunca me atreví a abrirlo.
Marcus tomó el sobre.
Tenía una fecha.
Dos semanas antes de la muerte del abuelo de Olivia.
Jasmine sintió que algo importante estaba dentro.
Marcus abrió la carta.
Leyó las primeras líneas.
Y su rostro cambió.
—Esto no tiene sentido.
Jasmine se acercó.
—¿Qué dice?
Marcus levantó la mirada.
—Dice que alguien le pidió al abuelo de Olivia que iniciara este plan.
—¿Quién?
Marcus miró la firma.
Y sintió que el pasado volvía de golpe.
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Porque esa persona seguía viva.
Y había estado mucho más cerca de ellos de lo que imaginaban.
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