Calm

Chapter 11: La herencia que convirtió a Jasmine en el objetivo de todos

Durante unos segundos nadie habló.

La única persona que parecía entender la gravedad de la situación era el abogado.

Marcus seguía mirando el documento.

Como si al verlo una vez más fuera a cambiar.

Pero no cambió.

El nombre seguía ahí.

Jasmine.

—No entiendo.

Ella miró al abogado.

—¿La casa es mía?

El hombre asintió.

—Legalmente, sí.

Marcus se sentó lentamente.

No porque estuviera molesto.

Sino porque todo empezaba a encajar.

La obsesión de Ricardo.

Las acciones de Monica.

La manipulación de Olivia.

Todo tenía un motivo.

Jasmine era la dueña.

Y ellos lo sabían.

—Mi mamá hizo esto para protegerme.

El abogado asintió.

—Ella sabía que había personas interesadas en la propiedad.

Jasmine miró el documento.

Toda su vida había vivido ahí.

Pero nunca pensó que ese lugar fuera una razón para que alguien quisiera destruirla.

—¿Por qué nadie me dijo?

Marcus respondió con tristeza:

—Porque yo no lo sabía.

El abogado cerró la carpeta.

—Hay algo más.

Todos lo miraron.

—La condición de tu mamá no solo era dejarte la propiedad.

Jasmine sintió un nudo.

—¿Qué más?

—Que nadie podía obligarte a venderla.

Marcus frunció el ceño.

—Entonces los documentos falsos tenían sentido.

El abogado asintió.

—Exacto.

Querían hacer parecer que tú ya no tenías derecho sobre la casa.

Jasmine respiró profundo.

Por primera vez entendió algo.

No querían simplemente echarla.

Querían desaparecer su derecho.

Esa tarde, Monica pidió hablar con Jasmine.

Era la primera vez que estaban solas desde que todo salió a la luz.

Jasmine no quería hacerlo.

Pero aceptó.

Se sentaron en la cocina.

El mismo lugar donde durante años habían preparado cenas juntas.

Ahora parecía otro sitio.

—Sé que me odias.

Jasmine permaneció callada.

Monica bajó la mirada.

—Y tienes razones.

Jasmine la observó.

—¿Por qué lo hiciste?

Monica tardó en responder.

—Porque tenía miedo.

Jasmine soltó una pequeña risa.

—Todos dicen eso.

Monica levantó la mirada.

—Mi miedo no era perder una casa.

—Entonces ¿qué era?

Monica respiró profundo.

—Perder a Marcus.

Jasmine frunció el ceño.

—¿Qué?

—Siempre sentí que él te veía como su única familia.

La confesión fue inesperada.

—Pero tú también eras su familia.

Monica negó.

—Nunca sentí que fuera suficiente.

Jasmine la miró.

Por primera vez vio algo diferente.

No una villana.

Una persona que tomó decisiones horribles por inseguridad.

Pero eso no borraba el daño.

—Tu miedo no te daba derecho a lastimarme.

Monica bajó la cabeza.

—Lo sé.

Silencio.

—Y nunca podré cambiarlo.

Jasmine no respondió.

Porque algunas heridas no desaparecían con una disculpa.

Mientras tanto, Olivia tomó una decisión.

Fue a ver a Ricardo.

No para pedir ayuda.

Sino para enfrentarlo.

Lo encontró saliendo de su oficina.

—Necesito hablar contigo.

Ricardo sonrió.

—¿Ahora eres valiente?

Olivia apretó los puños.

—Tú arruinaste todo.

—No.

Él negó.

—Tú elegiste.

La frase la golpeó.

Porque era verdad.

Pero también era una forma de manipulación.

—Me hiciste creer que Jasmine era mi enemiga.

Ricardo se acercó.

—Porque necesitaba que alguien dentro de la casa me ayudara.

Olivia sintió asco.

—Solo me usaste.

Ricardo sonrió.

—Todos usamos a alguien.

Olivia sacó su teléfono.

—Ya tengo pruebas.

La expresión de Ricardo cambió.

—¿Qué?

—Grabaciones.

—Bórralas.

—No.

Por primera vez Olivia no tuvo miedo.

—Voy a decir la verdad.

Ricardo dio un paso hacia ella.

—No sabes con quién estás jugando.

Olivia sostuvo su mirada.

—Ya lo sé.

Y se fue.

Esa noche, Jasmine recibió una llamada.

Era la universidad.

Su entrevista para la beca había sido reprogramada.

Después de todo lo ocurrido, todavía tenía una oportunidad.

Cuando colgó, comenzó a llorar.

Marcus la abrazó.

—Estoy orgulloso de ti.

Jasmine sonrió entre lágrimas.

—Pensé que había perdido todo.

Marcus negó.

—No.

Miró la casa.

—Te intentaron quitar muchas cosas.

Hizo una pausa.

—Pero nunca pudieron quitarte quién eres.

Jasmine sonrió.

Pero en ese mismo momento, afuera de la casa, alguien dejó un sobre bajo la puerta.

Un sobre sin nombre.

Dentro había una fotografía antigua.

Era una imagen de su mamá.

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Y detrás estaba escrito:

"Tu madre murió sin contar la última parte de la historia.""

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