Calm

Chapter 5: La esposa que nadie conocía

No podía apartar los ojos de la fotografía.

Julian.

Un traje negro.

Una iglesia.

Una mujer desconocida.

Y una fecha que destruía todo lo que yo creía saber sobre mi esposo.

—¿Quién es ella? —pregunté.

Elena no respondió.

—¿Quién es ella? —repetí.

—Se llama Rebecca.

Olivia tomó la fotografía.

—¿Rebecca qué?

Elena abrió otro archivo.

—Rebecca Harper.

Sentí que el cuerpo se me aflojaba.

—¿Harper?

—Sí.

—¿Era de su familia?

—No.

Elena negó.

—Era su esposa.

Olivia soltó una maldición entre dientes.

Yo no podía hablar.

Mi esposo.

El hombre con quien había intercambiado votos delante de doscientas personas.

El hombre que me había dicho que yo era su primera y única esposa.

Había estado casado antes.

Pero algo no encajaba.

—¿Cuándo se divorciaron?

Elena me miró.

—No lo hicieron.

Sentí un zumbido en los oídos.

—No.

—Clara…

—No.

Me levanté.

—Eso es imposible.

—Ojalá lo fuera.

Elena sacó un documento.

—Aquí está el certificado.

Lo tomé.

El nombre de Julian estaba ahí.

El de Rebecca también.

Y debajo aparecía una fecha de matrimonio.

La fecha coincidía con la fotografía.

—¿Por qué nadie descubrió esto?

Elena señaló el documento.

—Porque Rebecca desapareció poco después.

Olivia levantó la cabeza.

—¿Desapareció?

—Se fue de Estados Unidos.

—¿Por qué?

—Porque Julian la presionó para que firmara unos documentos.

—¿Qué documentos?

Elena sacó otro papel.

—Una separación financiera.

Leí rápidamente.

Rebecca había firmado una transferencia de ciertos activos.

Pero había una nota al final.

*"La transferencia queda condicionada a la disolución legal del matrimonio.""*

—Entonces él no podía utilizar esos activos.

—Correcto.

—¿Y por eso se casó conmigo?

Elena asintió.

—Probablemente.

Me senté.

Todo comenzaba a encajar de una forma aterradora.

Julian necesitaba liberarse de su primer matrimonio.

Necesitaba acceso a mi familia.

Necesitaba la propiedad de Maui.

Y necesitaba hacerlo antes de que yo cumpliera treinta.

—¿Dónde está Rebecca? —pregunté.

Elena bajó la mirada.

—No lo sé.

—¿No lo sabe?

—La última vez que hablé con ella, estaba en Canadá.

Olivia se acercó.

—¿Tiene algún contacto?

Elena sacó una tarjeta vieja.

—Este número.

Tomé la tarjeta.

—Es de hace años.

—Pero ella podría seguir usando el mismo correo.

Escribí la dirección.

—Voy a encontrarla.

A unos kilómetros de allí, Julian estaba sentado en el despacho privado del hotel.

Su abogado, Marcus Hale, acababa de llegar.

—Tenemos un problema —dijo Marcus.

Julian golpeó la mesa.

—Ya lo sé.

—No. No entiendes.

Marcus dejó una carpeta.

—La transferencia de activos no solo está congelada.

Julian lo miró.

—¿Qué más?

—El fideicomiso de Maui activó una cláusula de revisión.

—¿Por qué?

—Porque alguien presentó documentación nueva.

Julian se quedó inmóvil.

—¿Quién?

Marcus respiró.

—Clara.

—Eso es imposible.

—No.

Marcus abrió la carpeta.

—Y hay algo más.

Julian tomó el documento.

Sus ojos se movieron rápidamente por las páginas.

Entonces vio el nombre.

*Elena Morales.*

Su rostro perdió el color.

—¿Dónde está ella?

—No sabemos.

Julian cerró la carpeta.

—Encuéntrala.

—Ya estamos buscando.

—¡Encuéntrala!

Marcus lo miró.

—Julian, ¿qué le dijiste a Clara?

—Nada.

—Entonces ¿cómo supo de Elena?

Julian se levantó.

—Su madre.

Marcus palideció.

—¿Qué?

—La madre de Clara dejó esto preparado.

—¿Hace cuánto?

—Dos años.

Marcus cerró los ojos.

—Entonces estamos en problemas.

Julian se acercó.

—No.

Su voz era baja.

—Todavía tengo una carta que jugar.

Marcus levantó la mirada.

—¿Cuál?

Julian sonrió.

—El matrimonio.

Esa misma tarde intenté contactar a Rebecca.

El correo rebotó.

El teléfono estaba desconectado.

Estaba a punto de rendirme cuando Elena recordó algo.

—Espera.

Entró a otra habitación.

Regresó con una libreta.

—Tu mamá tenía un contacto.

—¿De Rebecca?

—Sí.

Me entregó una dirección en Toronto.

Olivia sacó su teléfono.

—Puedo buscarla.

Después de unos minutos, levantó la mirada.

—Creo que la encontré.

Mi corazón se aceleró.

—¿Dónde?

—Montreal.

—¿Estás segura?

—No completamente.

Le envié un mensaje.

No esperaba respuesta.

Pero llegó.

*"¿Quién eres?""*

Escribí:

*"Me llamo Clara Bennett. Estoy casada con Julian Harper.""*

La respuesta tardó menos de un minuto.

*"No estás casada con Julian.""*

Me quedé congelada.

Escribí:

*"Sí lo estoy.""*

La respuesta apareció.

*"Legalmente, no.""*

Olivia se acercó.

—¿Qué dice?

Le mostré el teléfono.

Otro mensaje llegó.

*"Julian sigue casado conmigo.""*

Sentí que el mundo se detenía.

Entonces llegó una fotografía.

Rebecca apareció frente a una ventana.

Tenía el cabello corto.

Parecía cansada.

Pero sus ojos eran firmes.

Y detrás de ella había un documento.

*Certificado de matrimonio.*

*Estado: activo.*

Mi mano empezó a temblar.

—Dios mío.

Elena cerró los ojos.

—Ahora lo sabes.

Pero yo todavía tenía una pregunta.

—Entonces, ¿cómo pudo Julian casarse conmigo?

Rebecca respondió antes de que pudiera escribir.

*"Porque falsificó documentos.""*

Luego llegó otro mensaje.

*"Y si quieres demostrarlo, necesitas encontrar el original que está en la caja fuerte de su padre.""*

Escribí:

*"¿Dónde?""*

Rebecca tardó más.

Finalmente contestó:

*"En Nueva York.""*

—Tenemos que regresar —dije.

Olivia asintió.

Pero antes de que pudiera levantarme, el teléfono volvió a vibrar.

Era Julian.

Esta vez no llamó.

Envió una fotografía.

Era la entrada de la casa de Elena.

La había tomado desde afuera.

Debajo escribió:

*"Deja de buscar respuestas.""*

Elena palideció.

—Él nos encontró.

No salimos por la puerta principal.

Elena nos llevó por una salida trasera.

Caminamos hasta un pequeño estacionamiento donde un viejo automóvil nos esperaba.

Olivia miraba hacia atrás constantemente.

—¿Cómo sabía dónde estábamos?

—No lo sé —respondí.

Elena apretó el volante.

—Julian siempre ha tenido gente siguiéndome.

—¿Por qué?

—Porque sabe que tengo pruebas.

Elena arrancó.

Durante varios minutos nadie habló.

Entonces pregunté:

—¿Qué pruebas?

Ella me miró por el espejo.

—La noche antes de que tu mamá muriera, me llamó.

Mi pecho se cerró.

—¿Qué dijo?

—Me pidió que protegiera una grabación.

—¿Una grabación?

—Sí.

—¿De qué?

Elena tragó saliva.

—De una conversación entre Julian y su padre.

Olivia se giró.

—¿Qué decían?

—Hablaban de ti.

Sentí un escalofrío.

—¿De mí?

—Sí.

—¿Qué decían?

Elena apretó el volante.

—Que si Julian lograba casarse contigo, la propiedad de Maui sería solo el comienzo.

—¿El comienzo de qué?

Elena me miró.

—De quedarse con todo lo que tu familia posee.

Regresamos al hotel al anochecer.

Encontré doce llamadas perdidas de Julian.

No respondí.

Después apareció un correo.

*"Tenemos que hablar antes de que cometas un error.""*

Abrí el archivo adjunto.

Era una copia de nuestro acuerdo matrimonial.

Había una página marcada.

Una cláusula que yo nunca había visto.

*"En caso de que el matrimonio sea considerado inválido, cualquier activo transferido durante la relación podrá ser reclamado por la parte que demuestre perjuicio económico.""*

Mi sangre se heló.

Julian estaba preparando una demanda.

Quería hacerme responsable de las pérdidas de su empresa.

Estaba intentando convertir su fraude en mi problema.

Pero había algo que él no sabía.

Yo ya tenía el certificado de su primer matrimonio.

Y Rebecca estaba dispuesta a testificar.

Tomé el teléfono.

Le escribí a Julian:

*"Está bien. Hablemos.""*

La respuesta llegó inmediatamente.

*"Sabía que entrarías en razón.""*

Sonreí.

Olivia me miró.

—¿Qué estás pensando?

Guardé el teléfono.

—Que él cree que voy a reunirme para negociar.

—¿Y no?

—No.

Miré el documento.

—Voy a reunirme para hacerle una pregunta.

—¿Cuál?

Levanté la mirada.

—¿Por qué creyó que podía engañar a dos esposas al mismo tiempo?

A las once de la noche, recibí un último mensaje.

No era de Julian.

Era de Rebecca.

*"Clara, no confíes en nadie que trabaje para Julian.""*

Después escribió:

*"Y hay algo que nunca te conté.""*

Esperé.

May you like

Llegó el siguiente mensaje.

*"Yo no fui la primera esposa.""*

Related Stories

Other posts