Chapter 12: El secreto que podía cambiarlo todo
La fotografía parecía quemarme las manos.
Mi madre.
El padre de Julian.
Juntos.
Mucho antes de que Julian naciera.
No sabía qué pensar.
No quería pensar.
Pero una pregunta apareció inmediatamente.
—¿Mi mamá tuvo una relación con él?
Margaret cerró los ojos.
—Sí.
Mi padre se quedó inmóvil.
Yo lo miré.
—¿Tú lo sabías?
—No.
Su respuesta fue inmediata.
—No sabía nada de eso.
Margaret colocó otro documento sobre la mesa.
—Tu madre y yo no nos conocimos por los Harper.
—Entonces ¿por qué?
—Porque ella descubrió que estaba embarazada.
Mi corazón se detuvo.
—¿De quién?
Margaret me miró.
—De Julian.
El mundo pareció quedarse sin sonido.
Olivia fue la primera en reaccionar.
—Eso significa…
—Sí —dijo Margaret—. Julian es hijo de mi esposo.
Mi padre retrocedió.
—No.
Yo no podía hablar.
La mujer que yo había conocido como mi madre había ocultado un secreto que podía destruir dos familias.
—¿Y tú? —pregunté.
Margaret me miró.
—Yo estaba casada con él.
—¿Sabías que tenía una relación con mi mamá?
—Lo descubrí después.
—¿Y Julian?
—Creció creyendo que el señor Harper era su padre.
—¿Y lo era?
Margaret negó.
—Biológicamente sí.
—Entonces, ¿por qué nadie lo dijo?
—Porque tu madre decidió protegerlo.
—¿Proteger a Julian?
—Sí.
Me quedé mirando la fotografía.
—¿Por qué?
Margaret respondió:
—Porque el padre de Julian quería utilizarlo.
—¿Cómo?
—Como heredero.
Thomas levantó la cabeza.
—Eso explicaría muchas cosas.
—¿Qué cosas?
—El interés en tu familia.
Margaret asintió.
—Tu madre descubrió que el señor Harper quería unir ambas familias a través de sus hijos.
Me senté.
—¿Pero Julian sabía algo?
—No.
—¿Entonces por qué empezó a perseguir mi herencia?
Margaret tomó otro documento.
—Porque su padre le mintió.
—¿Sobre qué?
—Le dijo que tú eras la única persona que podía salvar la empresa familiar.
Thomas examinó el documento.
—Aquí está.
—¿Qué?
—Una deuda.
Me mostró una página.
La empresa de los Harper debía una cantidad enorme.
—¿Cuánto?
Thomas respondió:
—Más de lo que Julian podría pagar en toda su vida.
Sentí un vacío.
—Entonces necesitaba mi dinero.
—Sí.
—Pero si Julian es hijo del señor Harper, ¿por qué necesitaba casarse conmigo?
Margaret me miró.
—Porque había otra condición.
—¿Cuál?
—Tu madre puso una cláusula en el fideicomiso.
—La cláusula de los treinta años.
—Exactamente.
Margaret señaló el documento.
—Si tú te casabas con alguien antes de cumplir treinta, esa persona podía convertirse en beneficiaria temporal de ciertos activos si se demostraba una alianza financiera legítima.
Thomas negó.
—No exactamente.
Margaret lo miró.
—Explícate.
Thomas señaló una línea.
—La cláusula solo se activa si el matrimonio es válido.
Me quedé inmóvil.
—Entonces Julian necesitaba un matrimonio legal.
—Sí.
—Pero estaba casado con Rebecca.
Thomas asintió.
—Por eso necesitaba eliminar el matrimonio anterior.
Rebecca había sido el obstáculo.
No yo.
Ella.
Y cuando no pudo eliminarlo legalmente, Julian intentó engañarme.
De pronto recordé algo.
—La ceremonia.
Olivia me miró.
—¿Qué pasa con ella?
—El sacerdote.
Thomas frunció el ceño.
—¿Qué sacerdote?
—El hombre que ofició nuestra boda.
—¿Qué tiene?
—Julian insistió en contratarlo.
Margaret abrió los ojos.
—¿Tienes el nombre?
Asentí.
—Padre Michael Lawson.
Thomas comenzó a buscar en sus archivos.
Pasaron unos segundos.
—Clara…
—¿Qué?
—Ese hombre no es sacerdote.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué?
—No encuentro ninguna licencia.
—Pero ofició nuestra boda.
—Entonces la ceremonia pudo haber sido simbólica.
Mi corazón dejó de latir.
—¿Nuestro matrimonio tampoco era legal?
Thomas levantó la mirada.
—No lo sabemos.
Pero una sonrisa apareció en mi rostro.
Por primera vez, algo podía estar a mi favor.
Si la ceremonia no había sido legal, Julian no solo había engañado a Rebecca.
Tal vez nunca se había casado conmigo.
Entonces recordé su frase.
*"No sabes con quién te estás metiendo.""*
Quizá él había sabido todo el tiempo que nuestro matrimonio podía ser inválido.
Quizá esa era la razón por la que había estado tan tranquilo.
Thomas continuó investigando.
—Encontré algo.
—¿Qué?
—El nombre del oficiante aparece vinculado a una empresa.
—¿Cuál?
Thomas giró la computadora.
*Harper Pacific Holdings.*
Olivia soltó una carcajada incrédula.
—No puede ser.
—Sí puede —dije.
Todo había sido organizado.
La ceremonia.
Los documentos.
El abogado.
La luna de miel.
La transferencia.
Pero había un detalle que Julian no había previsto.
Mi madre había dejado pruebas.
Y Rebecca había regresado.
Y Sienna había conservado los mensajes.
Y ahora Margaret estaba hablando.
El teléfono de Thomas sonó.
Contestó.
—Sí.
Escuchó durante unos segundos.
—¿Estás seguro?
Su expresión cambió.
—Mándamelo.
Colgó.
—¿Qué pasó?
—Encontraron al abogado.
—¿Dónde?
—En el aeropuerto.
—¿Va a huir?
—Ya intentó hacerlo.
—¿Lo detuvieron?
Thomas negó.
—Desapareció antes de que llegaran.
Sentí que algo no estaba bien.
—¿Qué dejó?
Thomas abrió un archivo.
—Una caja de documentos.
—¿Qué contienen?
—Pagos.
—¿De Julian?
—Sí.
—¿A quién?
Thomas me miró.
—Al oficiante de tu boda.
Sentí un escalofrío.
—¿Cuánto?
—Cincuenta mil dólares.
—¿Por una ceremonia falsa?
—Eso parece.
Mi padre golpeó suavemente la mesa.
—Entonces Julian nunca quiso casarse contigo.
Lo miré.
—Quería parecer casado conmigo.
Margaret asintió.
—Y quería que todos los demás lo creyeran.
Me levanté.
—¿Por qué?
Thomas respondió:
—Para activar la cláusula.
—Pero si el matrimonio era falso…
—Entonces la transferencia sería inválida.
Sentí una mezcla de alivio y furia.
Julian había arriesgado todo por un matrimonio que quizás ni siquiera existía.
Esa noche, recibí un mensaje.
De Julian.
*"Tenemos que hablar.""*
No contesté.
Otro mensaje.
*"Sé que estuviste con mi madre.""*
Silencio.
Después:
*"También sé que viste los documentos.""*
Me quedé mirando la pantalla.
Llegó un tercero.
*"Pero todavía no sabes por qué tu madre estaba tan desesperada por protegerte de mí.""*
Sentí un escalofrío.
Respondí:
*"Entonces dímelo.""*
La respuesta tardó.
*"Porque ella sabía que yo no era el verdadero peligro.""*
Mi corazón se aceleró.
*"¿Quién lo es?""*
Los tres puntos aparecieron.
Desaparecieron.
Volvieron a aparecer.
Finalmente llegó el mensaje.
*"Tu padre.""*
Leí la palabra una vez.
Después otra.
Mi respiración se volvió pesada.
—No —susurré.
Julian envió una última fotografía.
Era una imagen antigua.
Mi padre aparecía junto a mi madre.
Y al fondo, casi oculto, estaba el señor Harper.
Pero lo que realmente me paralizó fue la fecha.
La misma noche en que mi madre murió.
Debajo de la fotografía había una frase:
*"Tu padre no te contó que él fue la última persona que vio a tu madre con vida.""*
Levanté la mirada.
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Mi padre estaba al otro lado de la habitación.
Y por primera vez desde que todo había comenzado, no sabía si podía confiar en él.