Chapter 7: El hombre de la fotografía
La fotografía cayó al suelo antes de que Mallory pudiera entender lo que estaba viendo.
Grant se quedó inmóvil.
Daniel tampoco dijo una palabra.
En la imagen aparecía Poppy, mucho más pequeña, sentada en una banca de madera.
Y detrás de ella estaba un hombre.
Un hombre que Mallory no reconocía.
Pero había algo todavía más extraño.
La fotografía no parecía reciente.
—¿De cuándo es? —preguntó Mallory.
Daniel negó con la cabeza.
—No lo sé.
Grant se agachó y la recogió.
Miró el reverso.
Había una fecha escrita con tinta azul.
—Hace tres meses.
Mallory frunció el ceño.
—Eso es imposible.
—¿Por qué?
—Porque Poppy no estuvo en ese lugar.
Grant levantó la mirada.
—¿Estás segura?
—Completamente.
—¿Dónde estaba?
—Conmigo.
Mallory empezó a recordar.
—Ese día fuimos al mercado. Después pasamos por la fonda de mi amiga Teresa. Luego regresamos a casa.
Daniel acercó la fotografía.
—Mira la ropa de Poppy.
Mallory la observó.
Era un vestido amarillo con pequeñas flores blancas.
Sintió un escalofrío.
—Ese vestido...
—¿Lo reconoces?
—Sí.
Grant se quedó mirando a su esposa.
—¿Dónde lo compraste?
—En una tienda de Querétaro.
—¿Cuándo?
—Hace casi un año.
Daniel señaló el vestido.
—Entonces la fotografía sí puede ser reciente.
Mallory negó.
—No.
—¿Por qué?
Ella tomó la fotografía con cuidado.
—Porque Poppy dejó de usarlo hace meses.
Grant frunció el ceño.
—¿Y eso qué significa?
Mallory señaló el cabello de la niña.
—Mira.
Poppy tenía una pequeña trenza.
—Yo le hice esa trenza.
—¿Cuándo?
—El día de la fotografía.
Grant la miró.
—¿Estás diciendo que sí es ella?
Mallory tragó saliva.
—Sí.
El silencio se hizo más pesado.
—Entonces ¿dónde fue tomada?
Mallory volvió a mirar el fondo.
Había un muro de piedra.
Una banca.
Un árbol grande.
Y detrás, una estructura blanca.
Daniel amplió la fotografía en su teléfono.
—Creo que sé dónde.
Grant se acercó.
—¿Dónde?
—La casa de tu papá.
Mallory sintió que se le helaban las manos.
—¿Qué?
Daniel señaló la estructura.
—La reconocí porque aparece en una fotografía que Evelyn me mandó.
Grant se quedó pálido.
—Mi papá tenía una casa fuera de la ciudad.
—¿Dónde?
—Cerca de Puebla.
Mallory negó lentamente.
—Nunca llevamos a Poppy ahí.
—Yo tampoco.
Daniel miró a ambos.
—Entonces alguien llevó a la niña.
Grant apretó la fotografía.
—¿Sin nuestro permiso?
—Eso parece.
Mallory sintió que el miedo comenzaba a transformarse en rabia.
—Evelyn.
Grant no respondió.
—Fue ella.
—No sabemos eso.
—¿Quién más tendría una fotografía de Poppy en una propiedad que pertenece a tu familia?
Grant bajó la mirada.
—Vamos.
—¿A dónde?
—A esa casa.
Daniel levantó una mano.
—No creo que deban ir solos.
Grant lo miró.
—¿Por qué?
—Porque si alguien tomó esas fotografías, quizá todavía haya algo ahí.
Mallory sintió un escalofrío.
—¿Algo como qué?
Daniel sacó su teléfono.
—No lo sé.
—Entonces vamos a averiguarlo.
La casa estaba vacía.
Había polvo en las ventanas y hojas secas en el patio.
Grant abrió la puerta con una llave antigua que llevaba años en una caja.
El interior olía a madera vieja.
Mallory caminó despacio.
—Nunca había venido.
—Mi papá venía algunos fines de semana.
—¿Con Evelyn?
Grant negó.
—A veces.
Daniel observaba todo.
—La fotografía fue tomada afuera.
Salieron al patio.
La banca seguía ahí.
El mismo árbol.
El mismo muro.
Mallory sintió que se le revolvía el estómago.
—¿Por qué Poppy estuvo aquí?
Grant miró alrededor.
—No lo sé.
Daniel señaló una puerta lateral.
—Hay algo ahí.
Era un pequeño cuarto de almacenamiento.
La puerta estaba cerrada.
Grant la abrió.
Dentro había cajas.
Muchas.
Mallory comenzó a revisar.
Papeles viejos.
Libros.
Adornos.
Una caja con fotografías familiares.
Hasta que encontró un sobre.
Tenía su nombre.
*Mallory.*
Se quedó paralizada.
—Grant.
Él se acercó.
—¿Qué?
Ella le entregó el sobre.
—Es para mí.
Grant lo abrió.
Dentro había una carta escrita por el padre de Grant.
Mallory comenzó a leer.
La primera línea la hizo sentarse.
*"Si estás leyendo esto, probablemente Evelyn ya decidió contar su propia versión.""*
Grant tomó la carta.
—¿Qué significa esto?
Mallory continuó leyendo.
*"Durante años he permitido que mi esposa controle demasiadas cosas de esta familia. Pensé que podía mantener la paz. Me equivoqué.""*
Grant tragó saliva.
—Sigue.
La carta mencionaba a Poppy.
Decía que, poco después del nacimiento de la niña, Evelyn había comenzado a cuestionar que Grant fuera el padre.
Pero había algo más.
Su padre había descubierto que Evelyn había buscado información privada de Mallory.
—¿Por qué? —preguntó Daniel.
Mallory siguió leyendo.
*"Evelyn no soporta que Grant haya construido una familia fuera de nuestro control.""*
Grant cerró los ojos.
—Eso es exactamente lo que ha hecho.
Mallory pasó la página.
La siguiente frase la dejó sin respiración.
*"Si algo me sucede, revisen los documentos del despacho. Hay una cuenta que Evelyn desconoce.""*
Grant levantó la mirada.
—Una cuenta.
—¿Qué cuenta?
—No lo sé.
Mallory continuó.
Entonces encontró una segunda hoja.
Esta vez había un nombre.
No era Evelyn.
No era Grant.
Era un nombre desconocido.
*Marina Vale.*
Debajo había una fecha.
Y una cantidad.
*$180,000 pesos.*
Grant frunció el ceño.
—¿Quién es Marina Vale?
Daniel se quedó mirando el papel.
—No tengo idea.
Mallory encontró otra hoja.
Y otra.
Pagos mensuales.
Siempre a la misma persona.
Durante casi dos años.
—¿Qué estaba pagando tu papá?
Grant negó.
—No sé.
Daniel señaló una anotación.
—Mira.
Al lado de uno de los pagos aparecían dos palabras:
*"Por silencio.""*
Mallory sintió un escalofrío.
—¿Silencio sobre qué?
Nadie respondió.
Entonces escucharon un ruido afuera.
Una puerta cerrándose.
Grant salió corriendo.
—¡¿Quién está ahí?!
Nada.
Solo el viento.
Daniel caminó hasta la entrada.
—Alguien estuvo aquí.
Mallory miró el suelo.
Había huellas recientes.
—Grant.
Él se agachó.
Las huellas iban desde el patio hasta el camino.
—Nos estaban esperando.
Mallory sintió que el teléfono vibraba.
Número desconocido.
Contestó.
—¿Bueno?
Nadie habló.
—¿Quién es?
Una voz femenina respondió.
—Si encontraron la carta, ya es demasiado tarde.
Mallory sintió que el cuerpo se le enfriaba.
—¿Quién habla?
—Alguien que conoció a tu suegro.
—¿Qué sabe de Poppy?
La mujer guardó silencio.
—Mucho.
—Dígame su nombre.
—Marina.
La llamada terminó.
Mallory miró a Grant.
—Era ella.
Grant tomó el teléfono.
—¿Qué dijo?
—Que conoció a tu papá.
Daniel miró la hoja.
—Entonces sabemos quién recibió el dinero.
Grant guardó la carta.
—Tenemos que encontrarla.
Pero antes de que pudieran salir, llegó otro mensaje.
Esta vez contenía una sola fotografía.
Poppy dormida.
Tomada dentro de su propia casa.
Mallory sintió que las piernas le temblaban.
—Esto fue anoche.
Grant miró la imagen.
—¿Cómo entró alguien?
Mallory abrazó sus brazos.
—No sé.
Daniel miró hacia las ventanas.
—Tal vez no entró.
Grant se giró.
—¿Qué quieres decir?
Daniel señaló la fotografía.
—La tomó desde afuera.
Todos miraron la ventana.
Y detrás del cristal había una pequeña marca.
Como si alguien hubiera apoyado una cámara.
Mallory sintió un escalofrío.
No estaban siendo observados desde lejos.
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Alguien sabía dónde vivían.
Y había estado lo suficientemente cerca para ver dormir a su hija.