Chapter 10: La voz que nunca fue de Mallory
La grabación terminó y nadie se atrevió a respirar.
Grant seguía mirando a Evelyn.
Después miró a Mallory.
Ella estaba pálida.
—Eso no soy yo —dijo.
Evelyn guardó el teléfono.
—Claro que vas a decir eso.
—Yo nunca dije esas cosas.
—La grabación dice lo contrario.
Grant apretó la mandíbula.
—Ponla otra vez.
Evelyn sonrió.
—¿Para qué?
—Quiero escucharla.
—Ya la escuchaste.
—Ponla otra vez.
La sonrisa de Evelyn desapareció.
Puso la grabación.
La voz de Mallory volvió a llenar la habitación.
—"No puedo seguir soportando a esa niña.""
Mallory cerró los ojos.
—No.
La voz continuó.
—"Si Grant descubre la verdad, todo se acaba.""
Grant miró a Mallory.
Ella negó con la cabeza.
—No fui yo.
La grabación siguió.
—"Poppy nunca debió nacer.""
Mallory sintió que las piernas le fallaban.
—¡Eso es mentira!
Su tía se acercó para sostenerla.
Grant apagó el teléfono.
—Ya estuvo.
Evelyn levantó una ceja.
—¿Ya decidiste que es falsa?
—No.
—Entonces...
—Decidí que quiero saber cómo fue grabada.
Evelyn se quedó callada.
Daniel tomó el teléfono.
—Hay algo raro.
—¿Qué?
—La calidad de audio.
Grant lo miró.
—¿Qué tiene?
—La grabación tiene cortes.
Evelyn frunció el ceño.
—¿Y?
—Y algunas palabras no tienen el mismo tono.
Mallory levantó la cabeza.
—¿Qué significa?
Daniel acercó el teléfono.
—Que pudieron unir diferentes fragmentos.
Evelyn soltó una risa.
—¿Ahora eres experto en audio?
—No.
Daniel señaló la pantalla.
—Pero conozco suficiente para saber que una conversación natural no cambia de ruido de fondo tres veces en menos de un minuto.
Grant tomó el teléfono.
—¿Puedes demostrarlo?
—Puedo intentarlo.
Evelyn dio un paso atrás.
—No tienen derecho a revisar mis cosas.
Grant la miró.
—Tú trajiste esto para acusar a mi esposa.
—Porque es verdad.
—Entonces no tendrás problema con que lo revisemos.
Evelyn guardó silencio.
Ese silencio dijo demasiado.
Mallory se secó las lágrimas.
—¿Dónde conseguiste esa grabación?
Evelyn no respondió.
—¿Dónde?
—No tengo que explicarte nada.
—Sí tienes.
—No.
Grant intervino.
—Mamá, responde.
Evelyn lo miró.
—Una persona me la entregó.
—¿Quién?
—No importa.
—Sí importa.
Evelyn dio media vuelta.
—Tengo que irme.
Grant bloqueó la puerta.
—No.
—Quítate.
—Primero dime quién te dio la grabación.
—No tienes derecho a retenerme.
—No te estoy reteniendo.
Grant señaló la mesa.
—Solo quiero respuestas.
Evelyn lo miró con desprecio.
—Siempre fuiste demasiado débil para enfrentarte a tu padre.
Grant quedó inmóvil.
—¿Qué tiene que ver él?
—Todo.
—Explícate.
Evelyn respiró profundamente.
—Tu padre tenía secretos.
—Ya lo sabemos.
—No saben ni la mitad.
Mallory dio un paso adelante.
—¿Qué hiciste con Clara?
Evelyn la miró.
—No vuelvas a pronunciar ese nombre.
—¿Por qué?
—Porque no sabes nada.
—Entonces cuéntame.
Evelyn apretó los labios.
—Clara murió por culpa de tu padre.
Grant sintió que el rostro se le endurecía.
—No vuelvas a mentir.
—Él la dejó sola.
—¿Dónde?
—En esa casa.
Mallory intervino.
—¿Qué pasó esa noche?
Evelyn la miró.
—Tu padre estaba allí.
—El mío también.
—No.
Evelyn negó.
—El tuyo llegó después.
Mallory frunció el ceño.
—¿Después de qué?
Evelyn sonrió.
—Después de que Clara desapareció.
Grant se quedó sin palabras.
—¿Desapareció?
Evelyn asintió.
—Eso fue lo que realmente pasó.
—Tú dijiste que murió.
—Porque para mí murió aquella noche.
Mallory sintió un escalofrío.
—¿Qué significa eso?
Evelyn no respondió.
Daniel dio un paso adelante.
—Marina dijo que Clara murió en la casa.
Evelyn lo miró con desprecio.
—Marina no sabe nada.
—Entonces ¿por qué le pagabas?
Evelyn palideció.
—¿Qué?
—Encontramos los registros.
Grant levantó los documentos.
—Ciento ochenta mil pesos.
Evelyn cerró los ojos.
—Eso no significa nada.
—Significa que mi papá le pagaba a Marina y tú también.
—No sabes por qué.
—Entonces dilo.
Evelyn no respondió.
Grant se acercó.
—¿Dónde está Clara?
Evelyn levantó la mirada.
—No lo sé.
Mallory sintió que el aire desaparecía.
—¿Cómo que no sabes?
—La última vez que la vi tenía seis años.
Grant se quedó helado.
—¿Qué?
Evelyn comenzó a llorar.
Pero esta vez sus lágrimas no parecían fingidas.
—Clara desapareció.
Nadie habló.
—Tu padre pasó años buscándola.
Grant bajó la mirada.
—¿Y tú?
Evelyn tragó saliva.
—Yo también.
Mallory observó su rostro.
—Entonces ¿por qué dijiste que había muerto?
—Porque fue más fácil.
—¿Más fácil para quién?
Evelyn no respondió.
Daniel miró a Grant.
—Esto cambia todo.
—Sí.
Grant volvió a mirar a su madre.
—¿Y Poppy?
Evelyn respiró profundamente.
—Poppy tiene algo que Clara tenía.
—La marca.
Evelyn asintió.
—La marca.
Mallory dio un paso atrás.
—¿Por qué?
—Porque esa marca no es casualidad.
—¿Qué es?
Evelyn miró a Mallory.
—Un símbolo familiar.
Grant frunció el ceño.
—Eso no existe.
—Tu padre sabía que sí.
Mallory sintió que se le erizaba la piel.
—¿Qué significa?
Evelyn sonrió.
—Que Poppy es heredera de algo que tu padre escondió.
Grant negó.
—¿Dinero?
—No.
—¿Una propiedad?
—No.
—Entonces ¿qué?
Evelyn se quedó callada.
La puerta se abrió.
Marina apareció.
—Yo se los puedo decir.
Evelyn se puso blanca.
—Tú.
Marina caminó hacia ellos.
—Clara está viva.
El silencio fue absoluto.
Grant dejó caer los documentos.
—¿Qué?
Marina miró a Evelyn.
—Nunca murió.
Mallory sintió que las manos le temblaban.
—¿Dónde está?
Marina respondió:
—En una ciudad que Evelyn jamás pensó que ustedes descubrirían.
Evelyn negó.
—No.
Marina continuó.
—Y ella sabe toda la verdad.
Grant se acercó.
—¿Dónde?
Marina sacó una fotografía.
Una mujer adulta aparecía frente a una casa.
Tenía el mismo rostro que la niña de la fotografía.
Solo que ahora era una mujer de unos treinta años.
Mallory miró la imagen.
—¿Es ella?
Marina asintió.
—Sí.
Grant sintió que el corazón se le aceleraba.
—¿Cómo se llama ahora?
Marina bajó la voz.
—Clara Vale.
Evelyn dio un paso atrás.
—No puede ser.
Marina la miró.
—Está viva.
Entonces Grant entendió.
El apellido.
Vale.
El mismo apellido de Marina.
—¿Es tu hija?
Marina asintió.
—Sí.
Mallory se llevó una mano a la boca.
—Entonces ¿por qué ocultarla?
Marina miró a Evelyn.
—Porque me pidió que lo hiciera.
Evelyn cerró los ojos.
—No.
Marina sacó su teléfono.
—Clara quiere hablar con ustedes.
Pulsó un botón.
Una voz femenina apareció al otro lado.
—Grant.
Él quedó inmóvil.
—¿Quién eres?
La mujer respondió:
—Soy Clara.
Pausa.
—Y Evelyn no te contó la parte más importante.
Grant apretó el teléfono.
—¿Cuál?
La voz de Clara tembló.
—La noche que desaparecí, tu papá no intentaba esconderme.
—¿Entonces qué hacía?
—Intentaba salvarme.
Mallory miró a Evelyn.
Y Evelyn comenzó a llorar.
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Pero nadie sabía si lloraba por culpa...
o porque su secreto finalmente estaba a punto de salir.