Chapter 12: La cuenta de Guadalajara
La fotografía había sido tomada desde la calle.
Mi papá salió inmediatamente a revisar las ventanas.
Daniel cerró las cortinas.
Rebecca aseguró la puerta.
Yo permanecí en medio de la sala, sintiendo que cada sonido afuera podía significar que alguien estaba observándonos.
—No podemos quedarnos aquí —dijo Daniel.
Arthur asintió.
—¿A dónde vamos?
—A un lugar seguro.
Denise levantó la cabeza.
—¿Y nosotros?
Daniel la miró.
—Todos.
—¿Por qué?
—Porque si Samuel está dispuesto a seguirlos, nadie puede asumir que solo Maya está en peligro.
Arthur tomó las llaves.
—Nos vamos.
Antes de salir, Daniel revisó la caja negra.
—Necesitamos entender algo.
—¿Qué?
—Tu mamá dijo que la cuenta de Guadalajara estaba protegida con una palabra.
—Lucero.
—Sí.
—¿Por qué esa palabra?
Pensé en mi mamá.
—Porque así me decía cuando era niña.
Daniel asintió.
—Entonces probablemente dejó algo más.
Volvió a revisar los archivos.
Encontró una carpeta oculta.
*LUCERO-2.*
La abrió.
Había un video.
Mi mamá apareció otra vez.
Esta vez parecía estar en una oficina.
—Maya, si llegaste hasta aquí, significa que encontraste la primera cuenta.
Yo contuve la respiración.
—Pero esa no es la única.
Mi papá se acercó a la pantalla.
—La cuenta de Guadalajara contiene el dinero que Samuel intentará recuperar. Pero hay algo que él no sabe.
Mi mamá sonrió tristemente.
—El dinero no es lo más importante.
Apareció una segunda pantalla.
Había una lista de nombres.
Algunos eran desconocidos.
Otros eran personas relacionadas con Samuel.
Y uno me hizo sentir un escalofrío.
*Denise Carter.*
—Mamá sabía —susurré.
La grabación continuó.
—Cada persona que aparece en esta lista recibió dinero de Samuel.
Denise cerró los ojos.
—No…
Mi mamá dijo:
—Pero una de ellas no recibió dinero.
La pantalla mostró otro nombre.
*Arthur Carter.*
Mi papá se quedó inmóvil.
—¿Yo?
—No —dijo mi mamá en el video—. Arthur fue utilizado sin saberlo.
Daniel pausó.
—Eso podría ser muy importante.
—¿Por qué? —pregunté.
—Porque significa que Samuel probablemente utilizó cuentas de tu papá para mover dinero.
Arthur se quedó pálido.
—¿Me estaba usando para lavar dinero?
Daniel eligió sus palabras cuidadosamente.
—Podría ser.
Mi papá se sentó.
—Dios mío.
La grabación continuó.
Mi mamá explicó que había creado la cuenta en Guadalajara para proteger ciertos fondos.
Pero había una condición.
—La cuenta solo puede ser liberada cuando Maya cumpla veintiún años.
Yo miré a Daniel.
—Entonces no podemos tocarla.
—Correcto.
—¿Y Samuel?
—Tampoco.
Mi mamá siguió hablando.
—Sin embargo, existe una excepción.
Daniel pausó el video.
—¿Qué excepción?
Yo negué con la cabeza.
—No sé.
Reprodujo el video.
Mi mamá dijo:
—Si alguien intenta apropiarse de los bienes utilizando documentos falsos, el banco puede congelar los fondos y transferir el control temporal a un representante legal.
Daniel sonrió.
—Eso nos ayuda.
Arthur preguntó:
—¿Quién es el representante?
Mi mamá levantó una carpeta.
—La persona que elegí es alguien en quien confiaba completamente.
La pantalla mostró un nombre.
*Daniel Brooks.*
Todos miramos al abogado.
Él parecía tan sorprendido como nosotros.
—¿Tu mamá me eligió?
Asentí.
—Parece que sí.
Daniel se quedó mirando la pantalla.
—Nunca supe que existía esto.
—Entonces Samuel tampoco.
—Exacto.
Pero en ese momento apareció otra información.
Una fecha.
*Transferencia programada: 48 horas después del fallecimiento de Maya Carter.*
Sentí que se me helaba el cuerpo.
—¿Qué significa eso?
Daniel acercó la pantalla.
—No.
Arthur se levantó.
—¿Qué?
—Hay una transferencia automática.
—¿A dónde?
Daniel leyó el destino.
Su rostro cambió.
—A una cuenta de Samuel.
Mi papá golpeó la mesa.
—¿Cuánto?
Daniel respondió:
—Dos millones cuatrocientos mil dólares.
Denise comenzó a llorar.
—Ese era el plan.
Arthur la miró.
—¿Qué plan?
—Si Maya desaparecía…
Se quedó callada.
Yo sentí un escalofrío.
—¿Qué iba a pasar conmigo?
Denise negó con la cabeza.
—No.
—Dímelo.
—No puedo.
—¡Dímelo!
Denise lloró.
—Samuel decía que si tú morías antes de cumplir veintiún años, la cuenta podía transferirse.
El silencio fue absoluto.
Mi papá parecía devastado.
—Entonces no quería obligarla a vender.
Daniel terminó la frase:
—Quería asegurarse de que Maya nunca llegara a los veintiún años.
Mi cuerpo se quedó helado.
Por primera vez comprendí que la propiedad, la cuenta y los documentos falsos solo eran piezas de un plan mucho más grande.
Samuel no estaba persiguiendo mi dinero.
Estaba persiguiendo el momento en que yo pudiera controlarlo.
Y mientras todos procesábamos aquella revelación, el teléfono de Rebecca vibró.
Ella miró la pantalla.
—Es Samuel.
Arthur se acercó.
—¿Qué quiere?
Rebecca contestó.
—¿Bueno?
La voz de Samuel sonó tranquila.
—Rebecca, ya no tienes que proteger a Maya.
Ella apretó la mandíbula.
—Déjala fuera de esto.
—Ya es demasiado tarde.
—¿Qué quieres?
Samuel respondió:
—Quiero lo que Elena escondió.
Rebecca miró a Daniel.
—Nunca lo tendrás.
Samuel soltó una pequeña risa.
—Ya tengo una parte.
Rebecca palideció.
—¿Qué parte?
—La que Maya todavía no sabe que existe.
La llamada terminó.
Todos nos quedamos en silencio.
Daniel abrió rápidamente los archivos de mi mamá.
Encontró una carpeta que no habíamos visto.
Tenía un solo nombre:
*“PARA MAYA — NO ABRIR HASTA LOS 21.””*
Yo miré a mi papá.
—¿Qué puede haber ahí?
Arthur negó con la cabeza.
—No lo sé.
Daniel cerró la laptop.
—Entonces esperaremos.
—¿Hasta los veintiún años?
—Si tu mamá puso esa condición, debe haber una razón.
Pero antes de guardar la computadora, apareció una notificación.
*Archivo modificado.*
Daniel frunció el ceño.
—Eso es imposible.
—¿Qué pasó?
—Alguien acaba de acceder a la carpeta.
Arthur se levantó.
—¿Desde dónde?
Daniel revisó la dirección digital.
Su rostro perdió todo color.
—Desde esta casa.
Todos nos miramos.
Entonces escuchamos un ruido en el segundo piso.
Un cajón abriéndose.
Arthur tomó una linterna.
Daniel hizo una señal para que nadie se moviera.
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Y yo comprendí, demasiado tarde, que mientras nosotros descubríamos los secretos de mi mamá…
alguien más ya estaba dentro de nuestra casa buscando el último documento que podía destruir el plan de Samuel.