Calm

Chapter 12: El muerto que dejó una hija

A la mañana siguiente, Rachel tenía una sola certeza.

Samuel Bennett podía estar vivo.

Y si lo estaba, podía ser la respuesta que llevaban días buscando.

La fotografía había sido tomada en Guadalajara.

No sabían cuándo.

No sabían quién la había tomado.

Pero el hombre era demasiado parecido al retrato de Samuel como para ignorarlo.

Grant miró la imagen durante varios minutos.

—Mi tío.

Thomas negó.

—No sabemos si es él.

Michael señaló la pantalla.

—Yo sí.

Todos lo miraron.

—¿Lo conoces?

Michael asintió.

—Lo vi una vez.

Rachel frunció el ceño.

—¿Cuándo?

—Hace ocho meses.

Grant se quedó inmóvil.

—¿Por qué nunca dijiste eso?

Michael bajó la mirada.

—Porque Richard me prohibió hablar de él.

Thomas dio un paso.

—¿Dónde lo viste?

—En Guadalajara.

Rachel sintió un escalofrío.

—Entonces no fue casualidad.

Michael negó.

—Samuel me buscó.

—¿Qué quería?

Michael respiró profundamente.

—Quería conocer a Maddie.

Grant palideció.

—¿Por qué?

—Porque sabía que era su sobrina.

Rachel sintió que la habitación se quedaba en silencio.

—¿Samuel sabía de Maddie antes de que naciera?

Michael asintió.

—Sí.

—Entonces él sabía quién era el donante.

—Sí.

—¿Quién era?

Michael miró a Grant.

—Samuel.

Rachel sintió un golpe en el pecho.

—¿Qué?

—Samuel fue el donante.

Grant negó.

—Pero estaba muerto.

—No.

Michael sacó un documento.

—Eso es lo que Richard quería que creyéramos.

Rachel lo tomó.

Era un registro médico.

*Samuel Bennett.*

Fecha de ingreso.

Seis años atrás.

Y una anotación.

*“Donación voluntaria.””*

Rachel miró a Michael.

—¿Cómo sabes que fue él?

—Porque me lo dijo.

Grant se quedó callado.

—¿Samuel sabe que Maddie es su hija?

Michael negó.

—No.

Rachel frunció el ceño.

—Pero si fue el donante…

—Samuel es el padre biológico de Maddie.

—Entonces sí lo sabe.

Michael negó otra vez.

—No sabe que la muestra que donó fue utilizada para tu hija.

Rachel sintió un escalofrío.

—¿Quién la eligió?

Michael respondió:

—Richard.

Grant cerró los ojos.

Todo volvía a Richard.

La manipulación.

La clínica.

Los registros.

El miedo.

La obsesión por la sangre.

Rachel apretó el documento.

—Entonces Evelyn no eligió a Samuel.

—No directamente.

—Pero sabía.

Michael asintió.

—Sí.

Rachel sintió rabia.

—¿Y Richard por qué quería que Maddie fuera hija de Samuel?

Michael miró a Thomas.

—Porque Samuel tenía una característica genética que Richard necesitaba.

—¿Cuál?

—Una variante rara.

Rachel frunció el ceño.

—¿Para qué?

Michael tardó en responder.

—Para probar que Grant era hijo de Thomas.

Grant lo miró.

—¿Qué tiene que ver mi ADN con el de Samuel?

—Mucho.

Michael señaló los documentos.

—Thomas, Samuel y tú comparten una línea genética que Richard quería demostrar.

Thomas negó.

—Eso no es posible.

Michael lo miró.

—Sí lo es.

Rachel comprendió algo.

—Entonces Samuel no es hermano de Richard.

Thomas se quedó inmóvil.

—No.

—¿Qué?

—Samuel es hijo de mi hermano legalmente.

Michael sonrió tristemente.

—Pero no biológicamente.

Rachel sintió un escalofrío.

—Entonces ¿quién es el padre biológico de Samuel?

Thomas no respondió.

Michael sí.

—Adrian Vale.

El silencio fue absoluto.

Rachel sintió que la cabeza le daba vueltas.

—Adrian es el padre de Maddie.

—Sí.

—También es el padre biológico de Samuel.

Michael asintió.

—Y probablemente de otros niños.

Grant miró a Thomas.

—¿Cuántos secretos guardaba esta familia?

Thomas respondió con tristeza:

—Más de los que puedo contar.

El viaje a Guadalajara fue organizado ese mismo día.

Thomas quería ir.

Michael también.

Grant insistió.

Rachel no pensaba dejar a Maddie atrás.

Pero antes de salir, llegó un correo de la clínica.

Era un informe actualizado.

Rachel lo abrió.

La primera página mostraba una conclusión nueva.

*“La muestra genética utilizada en el procedimiento de la menor corresponde a Samuel Bennett.””*

Rachel cerró los ojos.

La segunda página contenía algo más.

*“Existe evidencia de que la muestra fue manipulada antes de su incorporación al expediente.””*

Grant frunció el ceño.

—¿Manipulada cómo?

Rachel continuó leyendo.

—No lo dicen.

—¿Y por qué?

—Porque el laboratorio original fue destruido.

Thomas miró el informe.

—Richard.

—Probablemente.

Pero la tercera página era la peor.

Había una nota escrita por Adrian.

*“Samuel no debe enterarse de que su muestra fue utilizada para concebir a Maddie hasta que sea seguro para ella.””*

Rachel levantó la mirada.

—Adrian sabía.

Michael asintió.

—Sí.

—¿Y por qué quería ocultárselo?

Thomas respondió:

—Porque Samuel estaba siendo vigilado.

Rachel sintió un escalofrío.

—¿Por Richard?

—Sí.

—Entonces Richard sabía que Samuel estaba vivo.

—Desde hace años.

Grant apretó los dientes.

—¿Y por qué no lo mató?

Thomas lo miró.

—Porque necesitaba su ADN.

Rachel sintió que la rabia la invadía.

—Para la prueba.

—Sí.

En Guadalajara, llegaron a una pequeña casa ubicada en una colonia tranquila.

La dirección se las había dado Michael.

Tocaron.

Nadie respondió.

Grant golpeó nuevamente.

—¡Samuel!

Silencio.

Rachel miró por una ventana.

La casa estaba vacía.

Sobre la mesa había un plato con comida reciente.

Una taza de café todavía estaba tibia.

Thomas entró.

—Está aquí.

Rachel miró alrededor.

—¿Cómo sabes?

—Porque nunca habría dejado el café.

Michael sonrió.

—Sigue igual.

Grant encontró un teléfono sobre una silla.

Estaba apagado.

Rachel encontró un sobre.

Tenía su nombre.

*Rachel Bennett.*

Lo abrió.

Había una carta.

*“Si llegaste hasta aquí, significa que Richard ya no pudo detenerte.””*

Rachel continuó.

*“No confíes en Evelyn.””*

Rachel soltó una risa amarga.

—Eso ya lo sabemos.

Siguió leyendo.

*“Pero tampoco confíes completamente en Thomas.””*

Grant levantó la mirada.

—¿Qué?

Rachel siguió.

*“Tu padre te ha ocultado algo importante.””*

Thomas palideció.

—No.

Grant se volvió hacia él.

—¿Qué me ocultaste?

Thomas negó.

—No aquí.

Grant dio un paso.

—¡Otra vez no!

Rachel levantó la carta.

—Sigue.

La siguiente frase hizo que todos quedaran inmóviles.

*“El hombre que Grant cree que es su padre no es el único padre que tuvo.””*

Grant frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

Rachel continuó.

*“Antes de desaparecer, Thomas aceptó un trato para salvarte.””*

Thomas cerró los ojos.

—No quería que lo supieras.

Grant lo miró.

—¿Qué trato?

Thomas finalmente habló.

—Richard tenía poder sobre tu padre legal.

—¿Mi padre legal?

—Sí.

—¿Qué hizo?

Thomas bajó la mirada.

—Me ofreció tu seguridad a cambio de que desapareciera.

Grant se quedó helado.

—¿Aceptaste?

Thomas asintió.

—Sí.

—¿Y te fuiste?

—Sí.

Grant retrocedió.

—Entonces toda mi vida…

—Creí que era la única forma de mantenerte vivo.

Grant no respondió.

Rachel sintió que la verdad se estaba convirtiendo en algo demasiado grande para cualquiera de ellos.

Entonces escucharon un ruido afuera.

Un automóvil.

Todos miraron por la ventana.

Un hombre bajó.

Era mayor.

Cabello gris.

Llevaba una chamarra oscura.

Grant lo reconoció de inmediato.

—Samuel.

Rachel abrió la puerta.

—¡Samuel!

El hombre se detuvo.

Miró hacia ellos.

Durante unos segundos pareció considerar escapar.

Pero entonces vio a Thomas.

Y después a Grant.

—No debieron venir.

Grant salió.

—Eres mi tío.

Samuel sonrió con tristeza.

—Legalmente.

—¿Y biológicamente?

Samuel bajó la mirada.

—No.

Grant sintió un escalofrío.

—Entonces dime quién eres.

Samuel lo miró.

—Soy el hijo de Adrian Vale.

Rachel respiró profundamente.

—Y eres el padre biológico de Maddie.

Samuel quedó completamente inmóvil.

—¿Qué?

Grant se acercó.

—La prueba de ADN lo confirmó.

Samuel negó con la cabeza.

—No.

—Sí.

—Eso es imposible.

Rachel le mostró el informe.

Samuel lo leyó.

Sus manos comenzaron a temblar.

—Yo doné una muestra.

—Hace seis años.

—Sí.

—La clínica la utilizó.

Samuel miró a Thomas.

—¿Sabías?

Thomas no respondió.

Samuel sintió que la rabia le subía al rostro.

—¡Tú lo sabías!

Thomas intentó hablar.

—Samuel…

—¡Tú lo sabías!

Grant intervino.

—No fue él.

Samuel lo miró.

—¿Entonces quién?

Rachel respondió:

—Richard.

Samuel cerró los ojos.

—Claro.

Michael salió de la casa.

Samuel lo miró.

—Tú también.

Michael asintió.

—Sí.

—¿Y ella?

Miró a Rachel.

—Ella fue la única que no sabía.

Rachel sostuvo la mirada.

—Yo solo sabía que mi esposo era estéril y que habíamos elegido un donante anónimo. Nada más.

Samuel se quedó callado.

—Entonces Maddie…

—Es tu hija biológica.

Samuel comenzó a llorar.

Rachel no esperaba verlo así.

No parecía un hombre feliz.

Parecía un hombre que acababa de recibir una vida entera de golpe.

—¿Dónde está? —preguntó.

—Conmigo.

Rachel miró a Grant.

—Está segura.

Samuel asintió.

—Quiero conocerla.

Grant respiró profundamente.

—Primero necesitamos saber por qué Richard hizo todo esto.

Samuel miró alrededor.

—Porque no solo quería controlar el ADN.

—¿Qué quería?

Samuel bajó la voz.

—Quería borrar a Adrian.

Rachel frunció el ceño.

—¿Borrarlo de qué?

Samuel miró a Thomas.

—De la historia.

Thomas comprendió.

—El archivo.

Samuel asintió.

—Adrian dejó pruebas de todos los procedimientos.

Rachel recordó la memoria USB.

—Tenemos parte de ellas.

Samuel negó.

—No tienen lo más importante.

—¿Qué es?

—El libro original.

—¿Dónde está?

Samuel miró hacia la calle.

—Con Richard.

Grant apretó los puños.

—Entonces tenemos que encontrarlo.

Samuel negó.

—Ya no.

—¿Por qué?

Samuel señaló la casa.

Había un automóvil negro estacionado enfrente.

—Porque él ya nos encontró.

Rachel sintió un escalofrío.

Una ventana del automóvil bajó lentamente.

Richard estaba al volante.

Pero esta vez no estaba solo.

En el asiento del copiloto había una mujer.

Evelyn.

Rachel sintió que el corazón se le detenía.

—¿Qué hace ella con él?

Samuel miró a su hermana.

—Lo que ha hecho toda su vida.

Grant se acercó a la ventana.

—¡Mamá!

Evelyn no bajó.

Richard sonrió.

Entonces levantó un teléfono.

El teléfono de Rachel vibró.

Un mensaje.

*“Si quieres recuperar el libro, ven a la antigua clínica.””*

Llegó otro.

*“Ven con Grant.””*

Y uno más.

*“Pero deja a Maddie con Samuel.””*

Rachel sintió un escalofrío.

Miró a su hija.

Después a Grant.

Y finalmente al automóvil.

Richard sabía exactamente dónde estaba Maddie.

Sabía que Samuel estaba vivo.

Y sabía que Rachel había descubierto la verdad.

Pero lo peor estaba en el último mensaje.

*“Porque el libro contiene el nombre del verdadero padre de Grant.””*

Rachel levantó lentamente la mirada.

Thomas estaba detrás de ella.

Y por primera vez desde que lo conoció, parecía tener verdadero miedo.

—¿Qué nombre? —preguntó Rachel.

Thomas no respondió.

Samuel sí.

—El hombre que creó a todos estos niños.

Rachel sintió que el corazón se le detenía.

—¿Quién?

Samuel miró a Thomas.

—Nuestro abuelo.

Y entonces Rachel comprendió que la historia de la familia Bennett no había comenzado con Adrian, ni con Richard, ni con Evelyn.

Había empezado mucho antes.

Con un hombre que había construido una familia entera sobre una mentira genética.

May you like

Y ahora Richard tenía el libro original.

El libro que podía demostrarlo todo.

Related Stories

Other posts