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Chapter 8: La mujer que todos creían muerta

Isabel Robles había muerto tres años atrás.

Eso era lo que decía el certificado.

Eso era lo que Vanessa había jurado.

Eso era lo que todos habían aceptado.

Pero la fotografía demostraba lo contrario.

Logan la amplió.

Isabel estaba detrás de Noah.

No parecía enferma.

No parecía escondida.

Parecía estar esperando.

Marina tomó el teléfono.

“Es ella.””

“¿La conoces?””

“Sí.””

“¿Dónde la viste?””

“En la casa donde me tuvieron.””

Vanessa se llevó una mano a la boca.

“Mi madre…”

Lucía la miró.

“¿Ella fue quien te escondió?””

Vanessa no contestó.

Marina sí.

“Ella fue quien ordenó que me separaran de Noah.””

Logan miró a Vanessa.

“¿Y tú?””

Vanessa comenzó a llorar.

“Yo no sabía que seguiría viva.””

“Pero trabajaste para ella.””

“Sí.””

“¿Desde cuándo?””

“Desde antes de conocerte.””

Logan apretó los dientes.

“Entonces tu madre fue quien comenzó todo.””

Vanessa negó.

“No.””

“¿No?””

“Ella tomó el control después.””

“¿Después de qué?””

Vanessa miró a Marina.

“Después de que nació Noah.””

Marina bajó la mirada.

“Eso fue cuando todo cambió.””

Logan recordó el testamento.

La empresa.

Las transferencias.

Los documentos falsificados.

Pero faltaba algo.

Algo que conectara todas las piezas.

“¿Por qué Noah?””

Vanessa respondió:

“Porque tu padre descubrió que Marina era la única persona que podía reclamar legalmente una parte de la empresa.””

Logan frunció el ceño.

“¿Marina?””

“Sí.””

“¿Por qué?””

“Porque antes de morir, tu abuelo había dejado una cláusula.””

Lucía intervino.

“Una cláusula de protección.””

Logan la miró.

“¿Qué significa?””

Lucía sacó un documento de su bolso.

“Si la empresa quedaba bajo control de una persona que no perteneciera directamente a la familia, las acciones pasarían a los hijos reconocidos de la siguiente generación.””

Logan leyó.

No entendía completamente.

Lucía explicó:

“Tu padre no era el dueño absoluto.””

“¿Entonces?””

“Administraba el patrimonio.””

Logan levantó la cabeza.

“¿Y quién era el beneficiario final?””

Lucía señaló una línea.

“Noah.””

Logan sintió un vacío.

“¿Por eso querían quitarlo?””

“Sí.””

“Pero ¿por qué necesitaban a Marina?””

Lucía miró a Marina.

“Porque solo ella podía confirmar que Noah era hijo de la familia.””

Marina cerró los ojos.

“Y por eso intentaron hacerme desaparecer.””

Logan se quedó callado.

Todo empezaba a tener sentido.

Noah no era solamente un niño.

Era la llave de una fortuna.

Y Marina era la persona que podía abrirla.

Logan guardó el teléfono.

“Voy por él.””

Marina negó.

“No puedes ir solo.””

“El mensaje dice que vaya solo.””

“Es una trampa.””

“Lo sé.””

“Entonces no vayas.””

Logan la miró.

“Es mi hijo.””

Marina respondió con firmeza:

“También es mío.””

Logan no dijo nada.

Marina se acercó.

“Y no pienso perderlo otra vez.””

Teresa intervino.

“Hay otra opción.””

Todos la miraron.

“Podemos seguir el dinero.””

Logan frunció el ceño.

“¿Cómo?””

“Las transferencias a Isabel.””

“Ya sabemos que recibió dinero.””

“Pero no sabemos desde dónde.””

Lucía sacó su computadora.

“Yo sí.””

Se sentó sobre el cofre del auto y comenzó a revisar los documentos.

“Mi abuelo dejó cuentas en varias instituciones.””

Logan preguntó:

“¿Cómo tienes acceso?””

“Porque hace seis meses me entregaron una llave.””

“¿Quién?””

“Tu padre.””

Logan la miró.

“Pero murió.””

“Antes de morir.””

Lucía mostró la pantalla.

“Hay una cuenta que se activa cuando se hace una transferencia específica.””

“¿Y quién tiene acceso?””

“Isabel.””

“¿Dónde está registrada?””

Lucía amplió el mapa.

“Querétaro.””

Marina se quedó inmóvil.

“Ahí está.””

Logan la miró.

“¿Qué?””

“La casa.””

“¿Qué casa?””

“La casa donde me escondieron.””

Vanessa levantó la cabeza.

“¿Cómo?””

Marina respondió:

“Tu madre tenía una propiedad cerca de Querétaro.””

Vanessa negó.

“Yo nunca la conocí.””

“Porque no era propiedad de ella.””

“¿De quién?””

Marina miró a Logan.

“De tu padre.””

El grupo quedó en silencio.

Logan tomó las llaves de su auto.

“Vamos.””

Vanessa intentó acercarse.

“Yo también voy.””

“No.””

“Conozco la casa.””

Logan dudó.

Vanessa continuó:

“Y sé dónde están las entradas.””

Marina la miró con desconfianza.

“¿Por qué deberíamos confiar en ti?””

Vanessa bajó la cabeza.

“No deberían.””

Logan la observó.

“Pero vienes.””

Vanessa asintió.

“Sí.””

“Entonces no te separes de nosotros.””

Llegaron a Querétaro antes del amanecer.

La casa estaba al final de un camino estrecho.

Parecía abandonada.

Ventanas cerradas.

Jardín seco.

Una puerta de madera.

Logan estacionó sin apagar el motor.

Vanessa señaló una pared.

“Hay una entrada por atrás.””

Marina negó.

“Hay una cámara.””

Logan la miró.

“¿Cómo lo sabes?””

“Porque la vi cuando escapé.””

Lucía se acercó.

“Entonces todavía funciona.””

Sacó un dispositivo.

“Podemos cortar la señal.””

Logan negó.

“No.””

“¿Por qué?””

“Si saben que llegamos, podrían mover a Noah.””

Todos guardaron silencio.

Logan abrió la puerta.

“Entramos por el frente.””

Vanessa lo tomó del brazo.

“Logan.””

“¿Qué?””

“Si encuentras a mi madre…”

“¿Sí?””

“Pregúntale dónde está mi hija.””

Lucía la miró.

“Estoy aquí.””

Vanessa comenzó a llorar.

“Lo sé.””

“Entonces deja de buscarme como si fuera una niña perdida.””

Vanessa respiró profundamente.

“Quiero saber por qué me hicieron abandonarte.””

Lucía sostuvo su mirada.

“Tal vez porque tú se lo permitiste.””

Vanessa no respondió.

Logan abrió la puerta.

El interior estaba oscuro.

Olía a humedad.

Caminaron por un pasillo largo.

Marina se detuvo frente a una puerta.

“Ahí.””

Logan la abrió.

Era una habitación pequeña.

Había una cama.

Una silla.

Una ventana con barrotes.

Marina entró.

Tocó la pared.

“Estuve aquí.””

Logan miró alrededor.

En una esquina había dibujos infantiles.

Un sol.

Una casa.

Una figura pequeña.

Marina se arrodilló.

“Los hice para no volverme loca.””

Logan sintió un dolor profundo.

“¿Quién te traía comida?””

“Una mujer.””

“¿Isabel?””

“No.””

“¿Quién?””

Marina negó.

“Una joven.””

Logan miró los dibujos.

“¿La conocías?””

“Sí.””

“¿Nombre?””

Marina se quedó inmóvil.

“Creo que se llamaba…”

Un ruido llegó desde el piso de arriba.

Todos levantaron la cabeza.

Un niño lloraba.

Logan salió corriendo.

Subió las escaleras.

“¡Noah!””

El llanto se escuchó nuevamente.

Venía de una habitación.

Logan abrió la puerta.

La cama estaba vacía.

Solo había una cobija.

Y una grabadora.

Logan la encendió.

La voz de Isabel llenó el cuarto.

“Si estás escuchando esto, Logan, significa que finalmente encontraste la casa.””

Logan apretó los puños.

“Tu hijo está vivo.””

Marina llegó detrás de él.

La grabación continuó.

“Pero no está aquí.””

Logan sintió que el corazón se le detenía.

“Lo llevé a un lugar donde nadie podrá encontrarlo.””

La voz hizo una pausa.

“Excepto tú.””

Después llegó una dirección.

Una dirección en Ciudad de México.

Y una última frase:

“Ve al antiguo edificio Mercer.””

La grabación terminó.

Logan miró a Marina.

“¿Qué significa?””

Marina estaba completamente blanca.

“Ese edificio fue demolido hace años.””

Vanessa negó.

“No.””

Todos la miraron.

Vanessa tomó aire.

“Todavía existe.””

“¿Dónde?””

“Debajo del edificio nuevo.””

Logan frunció el ceño.

“¿Qué?””

“Mi madre tenía una oficina subterránea.””

Lucía la miró.

“¿Para qué?””

Vanessa respondió:

“Para guardar secretos.””

Entonces escucharon un golpe.

La puerta de la casa se cerró de golpe.

Logan corrió hacia las escaleras.

Pero ya era tarde.

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Alguien había cerrado todas las puertas desde afuera.

Y en el pasillo apareció humo.

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