Chapter 4: La persona que seguía viviendo bajo el mismo techo
Logan no necesitó preguntar quién podía ser.
La respuesta estaba parada frente a él.
Vanessa.
Ella lo miraba con los ojos muy abiertos, como si acabara de escuchar una sentencia que tampoco esperaba.
“¿Por qué me miras así?””, preguntó.
Logan guardó el teléfono lentamente.
“¿Dónde está Noah?””
“No lo sé.””
“¿Marina?””
“¡Te juro que no lo sé!””
“Entonces explícame por qué ella dijo que alguien dentro de esta casa ordenó que desapareciéramos.””
Vanessa retrocedió.
“Porque está asustada.””
“¿Y tú no?””
“No tienes idea.””
Logan se acercó.
“Entonces dime qué sabes.””
Vanessa abrió la boca.
Antes de responder, escucharon un ruido en el pasillo.
Los dos voltearon.
Era Elena, la ama de llaves.
Llevaba más de quince años trabajando en Mercer House. Había visto a Logan crecer, había preparado las primeras comidas de Noah y conocía cada habitación de la mansión mejor que nadie.
Se quedó parada en la puerta.
“Señor Mercer…”
“¿Qué?””
Elena apretaba un paño entre las manos.
“Hay algo que debería haberle dicho hace mucho tiempo.””
Vanessa palideció.
“Ahora no, Elena.””
La mujer la miró.
“Ahora sí.””
Logan sintió un escalofrío.
“Habla.””
Elena miró hacia la escalera.
“Su padre dejó instrucciones.””
“¿Qué instrucciones?””
“Sobre Noah.””
Logan sintió que la sangre le hervía.
“¿Qué clase de instrucciones?””
Elena tragó saliva.
“Que, si alguna vez Marina regresaba a esta casa, había que avisarle a Vanessa inmediatamente.””
Logan miró a Vanessa.
Ella no negó nada.
“¿Desde cuándo sabías que Marina podía regresar?””
Vanessa cerró los ojos.
“Desde hace dos años.””
El silencio fue brutal.
Logan se quedó mirándola.
“Dos años.””
“Logan…”
“Sabías que estaba viva.””
“No exactamente.””
“¿Entonces qué sabías?””
Vanessa comenzó a llorar.
Pero Logan ya no sentía compasión.
Había llorado demasiadas noches por una mujer que creía muerta.
Había cargado a su hijo durante horas mientras los médicos le explicaban que el niño necesitaba seguridad.
Y durante todo ese tiempo, Vanessa había sabido que Marina podía estar viva.
“¿Dónde estaba?””
“No lo sé.””
“¿Quién la vigilaba?””
“No lo sé.””
“¡Deja de decirme que no sabes!””
Vanessa dio un paso hacia él.
“¡Porque es verdad!””
Logan levantó la voz.
“¡Entonces dime quién sabe!””
Elena respondió.
“Yo.””
Todos se quedaron quietos.
Elena bajó la mirada.
“Yo sé quién la ayudó.””
Logan se volvió hacia ella.
“¿Quién?””
“Su madre.””
Vanessa soltó una respiración temblorosa.
“Mi madre murió hace tres años.””
“Sí”, dijo Elena.
“Pero antes de morir dejó algo.””
“¿Qué?””
“Una carta.””
Elena sacó un sobre del bolsillo de su uniforme.
Estaba amarillento.
Logan reconoció inmediatamente la letra.
La letra de su madre.
La abrió con manos temblorosas.
“Logan…”
Solo leer su nombre le hizo sentir un vacío.
La carta era breve.
Su madre confesaba que había descubierto que Vanessa había manipulado documentos relacionados con Marina y el embarazo.
También decía que su esposo había intervenido.
Pero había una frase que hizo que Logan dejara de leer.
“Si algún día Marina vuelve, no permitas que Vanessa se acerque a Noah.””
Logan levantó la mirada.
Vanessa estaba llorando.
“Eso no significa lo que crees.””
“¿Ah, no?””
“No.””
“Mi madre te consideraba un peligro.””
“Tu madre me odiaba.””
“Mi madre te dio una oportunidad.””
Vanessa negó con la cabeza.
“Tu madre siempre eligió a Marina.””
“Porque Marina no intentó destruir a su propia hermana.””
Vanessa levantó la mirada.
“¡No sabes lo que pasó!””
“Entonces cuéntamelo.””
“¡No puedo!””
“¿Por qué?””
Vanessa se quedó callada.
Elena intervino.
“Porque tiene miedo de Adrián.””
Logan frunció el ceño.
“¿Quién es Adrián?””
Vanessa cerró los ojos.
“Mi esposo.””
Logan se quedó inmóvil.
“¿Tu esposo?””
Vanessa asintió.
“Antes de conocerte.””
“¿Y por qué nunca me dijiste?””
“Porque él es peligroso.””
Logan sintió que una pieza desconocida acababa de aparecer en el tablero.
“¿Dónde está?””
“No sé.””
Elena habló en voz baja.
“Está aquí.””
Logan se giró.
“¿Qué?””
“Llegó esta tarde.””
Vanessa levantó la cabeza.
“Eso es imposible.””
Elena señaló el teléfono de la casa.
“Hace una hora preguntó por usted.””
Logan sintió un nudo en el estómago.
“¿Dónde?””
“No dijo.””
“¿Cómo sabes que era él?””
“Reconocí su voz.””
Vanessa empezó a llorar de nuevo.
“Logan, tenemos que irnos.””
“¿Tenemos?””
“Sí.””
“¿Por qué?””
“Porque si Adrián encontró a Marina…”
No terminó la frase.
Logan entendió.
“Noah.””
Vanessa asintió.
“Él no quiere al niño.””
“Entonces, ¿qué quiere?””
Vanessa miró hacia la escalera.
“Quiere lo que Noah representa.””
Logan no entendió.
“¿Qué representa?””
“Una herencia.””
Elena bajó la voz.
“Su padre dejó una parte enorme de la empresa a nombre de Noah.””
Logan recordó el documento.
El testamento.
Nunca había revisado todos los anexos.
“¿Cuánto?””
Vanessa respondió:
“Casi la mitad.””
Logan sintió que todo encajaba.
No era solo una historia de celos.
No era únicamente una guerra entre hermanas.
Era dinero.
Control.
Poder.
Y alguien había utilizado a Marina y a Noah como piezas.
“¿Dónde está el testamento?””
“En la caja fuerte del despacho de tu padre.””
Logan se dirigió hacia allí.
Vanessa lo siguió.
“Logan, no.””
“Quédate atrás.””
“Si abres esa caja…”
“¿Qué?””
“Vas a entender por qué Marina huyó.””
Logan abrió la puerta.
La caja fuerte estaba detrás de un cuadro.
Introdujo la combinación.
Nada.
Probó otra.
Nada.
Vanessa se acercó.
“Usa la fecha de nacimiento de Noah.””
Logan la miró.
“¿Cómo sabes la combinación?””
Vanessa no respondió.
Logan introdujo la fecha.
La caja se abrió.
Dentro había documentos, joyas y una memoria USB.
También había una fotografía.
Logan la tomó.
Era Marina.
Pero no estaba sola.
Tenía a Noah recién nacido en brazos.
Logan se quedó sin aire.
En el reverso había una fecha.
Y una frase.
“Si Logan llega a ver esta fotografía, significa que ya es demasiado tarde.””
Logan volteó hacia Vanessa.
“¿Quién tomó esto?””
Vanessa empezó a retroceder.
“No fui yo.””
“Entonces, ¿quién?””
El teléfono de Logan sonó.
Número desconocido.
Contestó.
“¿Bueno?””
Una voz masculina respondió.
“Señor Mercer.””
“¿Quién eres?””
“Alguien que tiene información sobre su hijo.””
Logan apretó el teléfono.
“Pásame con Noah.””
Una risa baja.
“Todavía no.””
“¿Dónde está?””
“En un lugar seguro.””
“Si le haces daño…”
“Tranquilo. No queremos lastimarlo.””
“¿Qué quieren?””
“Que venga solo.””
“¿Dónde?””
“Al lugar donde usted conoció a Marina.””
Logan sintió que el corazón le golpeaba.
La capilla.
“¿Cuándo?””
“Ahora.””
La llamada terminó.
Vanessa lo miró.
“¿Era él?””
Logan guardó el teléfono.
“Sí.””
“¿Qué dijo?””
Logan caminó hacia la puerta.
“Que quiere verme.””
Vanessa tomó su brazo.
“Voy contigo.””
“No.””
“Logan…”
“Si realmente quieres ayudarme, quédate aquí.””
“¿Y si no regreso?””
Ella soltó su brazo.
“Entonces ya sabes quién era.””
Logan salió.
Pero antes de llegar a la puerta principal, Elena apareció corriendo.
“¡Señor!””
Logan se giró.
Elena le entregó otro sobre.
“Su madre me pidió que se lo diera únicamente si usted descubría que Marina estaba viva.””
Logan lo abrió.
Había una sola fotografía.
Marina embarazada.
A su lado aparecía un hombre.
Logan reconoció el rostro.
Era Adrián.
Pero había algo más.
En la fotografía, Adrián tenía una mano sobre el vientre de Marina.
Y detrás de ellos aparecía Vanessa.
Sonriendo.
Como si los tres hubieran estado celebrando algo.
Logan miró a Elena.
“¿Cuándo fue tomada?””
“Dos semanas antes de que Marina desapareciera.””
Logan sintió que el mundo se detenía.
Porque detrás de la fotografía había una fecha.
Y una frase escrita por Marina:
“Adrián no es el peligro que Logan cree. El verdadero peligro está sentado en mi propia familia.””
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Logan levantó la mirada hacia Vanessa.
Ella ya no estaba.
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