Chapter 10: La peor verdad no estaba en las cuentas, sino en el secreto que Diane había enterrado durante treinta años
Diane cayó de rodillas antes de que Ryan pudiera sostenerla.
“¡Mamá!””
Ella levantó una mano.
“No me toques.””
Ryan se quedó inmóvil.
Yo abracé a Lily contra mi pecho.
Alejandro había dicho que Diane todavía no nos había contado la peor parte.
Y por primera vez, Diane parecía verdaderamente aterrada.
Ernesto cerró la puerta del cuarto.
“Señora Diane, si sabe quién es Alejandro, tiene que hablar.””
Diane negó.
“Ustedes no entienden.””
Ryan se arrodilló frente a ella.
“Entonces explícame.””
“No puedo.””
“Sí puedes.””
“No.””
“Después de todo lo que descubrí, ya no existe ningún secreto que puedas usar para protegerme.””
Diane levantó los ojos.
“Estoy intentando protegerte.””
Ryan soltó una risa amarga.
“Eso dijiste cuando ocultaste a Laura.””
“No es lo mismo.””
“Entonces dime qué es diferente.””
Diane miró a Lily.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
“Porque ahora están en peligro ustedes.””
Sentí un escalofrío.
“¿Por qué?””
Diane se quedó callada.
Ernesto habló con firmeza.
“Si no cuenta la verdad, iremos directamente a buscar a Alejandro.””
Diane cerró los ojos.
“Él quiere que hagan eso.””
Ryan frunció el ceño.
“¿Por qué?””
“Porque está desesperado.””
“¿Por el dinero?””
“No.””
La respuesta nos sorprendió.
“Entonces, ¿por qué?””
Diane respiró profundamente.
“Por su madre.””
Laura se quedó inmóvil.
“¿Por mí?””
Diane asintió.
“Alejandro cree que tú destruiste su vida.””
Laura retrocedió.
“Yo ni siquiera sabía que existía.””
“Exactamente.””
Diane comenzó a llorar.
“Por eso lo entregué.””
Ryan se quedó helado.
“¿Qué?””
Diane miró a Laura.
“Cuando nació, tú no sabías nada.””
Laura se llevó una mano a la boca.
“¿Qué hiciste?””
“Tenía miedo.””
“¿De quién?””
“De Gabriel.””
Diane bajó la mirada.
“Él nunca quiso hacerse responsable de Alejandro.””
“Pero tú sí eras su madre”, dije.
Diane asintió.
“Sí.””
“¿Entonces por qué lo entregaste?””
Diane tardó en responder.
“Porque Gabriel me dijo que si me quedaba con el niño, iba a contarle a tu papá que yo había robado dinero.””
Ryan frunció el ceño.
“¿Ya estabas robando dinero entonces?””
“Solo había tomado una pequeña cantidad.””
Ernesto la interrumpió.
“¿Cuánto?””
Diane cerró los ojos.
“Cincuenta mil pesos.””
Ryan la miró con incredulidad.
“¿Cincuenta mil?””
“Tenía deudas.””
“Y después fueron cincuenta mil más.””
Diane no contestó.
“Luego cien.””
Silencio.
“Y después un millón.””
Diane comenzó a llorar.
“Ya no podía detenerme.””
Ryan se puso de pie.
“¿Y Alejandro?””
“Gabriel encontró una familia que podía adoptarlo.””
Laura preguntó:
“¿Dónde?””
“Querétaro.””
“¿Y nunca intentaste recuperarlo?””
Diane negó.
“Lo intenté.””
Laura se quedó sorprendida.
“¿Cuándo?””
“Cuando tenía seis años.””
“¿Qué pasó?””
Diane bajó la voz.
“Gabriel me amenazó.””
“¿Con qué?””
“Con mostrarle a tu esposo todos los documentos.””
Ryan miró a Ernesto.
“¿Qué documentos?””
Ernesto respondió:
“Probablemente las pruebas de las transferencias.””
Diane asintió.
“Pero eso no fue lo peor.””
Yo sentí que el corazón se me aceleraba.
“¿Qué fue lo peor?””
Diane me miró.
“Tu hija.””
Sentí que Lily se aferraba a mi cuello.
“¿Qué tiene que ver Lily?””
Diane comenzó a llorar.
“Alejandro descubrió quién era Ryan hace dos años.””
Ryan se quedó inmóvil.
“¿Hace dos años?””
“Sí.””
“¿Cómo?””
“Gabriel se lo dijo.””
“¿Y por qué no vino?””
“Porque estaba esperando.””
“¿Esperando qué?””
Diane miró a Lily.
“Que Ryan tuviera una hija.””
Sentí un escalofrío.
“¿Por qué?””
“Porque Alejandro cree que la familia de tu padre le debe algo.””
Ryan dio un paso atrás.
“¿Qué significa eso?””
“Cree que el dinero que tu padre dejó para ti debía haber sido para él.””
Laura negó.
“Eso no tiene sentido.””
“Para él sí.””
Diane miró a Ryan.
“Gabriel le hizo creer que tu padre lo había rechazado.””
Ryan apretó los puños.
“¿Y eso no es verdad?””
Diane guardó silencio.
Ernesto abrió la carpeta.
“Tenemos que distinguir entre lo que Gabriel le dijo y lo que realmente ocurrió.””
Ryan asintió.
“Vamos con Alejandro.””
“¡No!””
Diane se levantó.
“¡No vayan!””
Ryan la miró.
“¿Por qué?””
“Porque él no quiere hablar contigo.””
“Acaba de llamarme.””
“Para llevarte donde él quiere.””
“Entonces dime dónde está.””
Diane negó.
“No sé.””
Ernesto señaló la lista.
“Tenemos una dirección.””
Diane palideció.
“Esa dirección ya no sirve.””
“¿Por qué?””
“Porque Alejandro se mudó.””
“¿A dónde?””
Diane dudó.
“Monterrey.””
Ryan tomó su teléfono.
“Entonces vamos a Monterrey.””
“Ryan, escucha…”
“Ya escuché demasiado.””
Se dirigió hacia la puerta.
Pero antes de salir, Laura lo detuvo.
“Espera.””
Ryan se giró.
Laura tenía lágrimas en los ojos.
“Si Alejandro es mi hijo…”
Ryan bajó la mirada.
“Sí.””
“Entonces yo también tengo que hablar con él.””
Ryan asintió.
“Vamos juntos.””
Diane comenzó a llorar.
“Van a cometer un error.””
Yo la miré.
“¿Qué error?””
“Confiar en Alejandro.””
“¿Por qué?””
“Porque él no fue quien tomó la fotografía de Lily.””
Ryan se detuvo.
“¿Qué?””
Diane tragó saliva.
“Fue Gabriel.””
Ernesto levantó la cabeza.
“¿Gabriel está vivo?””
Diane asintió.
“Sí.””
Ryan se quedó completamente inmóvil.
“¿Dónde?””
Diane susurró:
“En nuestra ciudad.””
El teléfono de Ryan vibró.
Un mensaje.
Una fotografía.
Gabriel estaba sentado en un restaurante.
Y frente a él había alguien que conocíamos.
Ryan amplió la imagen.
Era Marisol.
Mi corazón se detuvo.
Debajo de la fotografía apareció un mensaje:
*“Tu esposa ya descubrió demasiado. Ahora es momento de que sepas quién está de su lado.””*
Ryan levantó la mirada.
Yo no entendía nada.
Hasta que Marisol me llamó.
Contesté.
Su voz estaba quebrada.
“Señora Emily…”
“¿Qué pasa?””
“Necesito decirle algo antes de que sea demasiado tarde.””
“¿Dónde estás?””
“En mi casa.””
“¿Qué haces con Gabriel?””
Marisol comenzó a llorar.
“Yo no estoy con él.””
“Entonces, ¿por qué apareces en esa fotografía?””
Silencio.
Después dijo:
“Porque esa fotografía fue tomada hace dos años.””
Ryan me miró.
“¿Qué?””
Marisol continuó:
“Yo estaba trabajando para él.””
Se me heló la sangre.
“¿Desde cuándo?””
“Desde antes de conocer a Lily.””
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La llamada terminó.
Y entonces entendí que quizá habíamos estado buscando al enemigo equivocado.
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