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Chapter 12: El secreto sobre Emily que Sarah había jurado llevarse a la tumba

Daniel no hizo ninguna pregunta durante varios segundos.

La frase de Marta seguía resonando en la oficina.

Emily no había nacido de la manera en que él creía.

Podía significar muchas cosas.

Una adopción ocultada.

Un error médico.

Un secreto familiar.

O una mentira que llevaba cinco años creciendo en silencio.

Daniel sabía que no debía saltar a conclusiones. Cualquier afirmación sobre la filiación de una niña requería pruebas fiables y un tratamiento especialmente cuidadoso.

Marta se secó los ojos.

—No quiero que me malinterpreten. Emily es mi nieta. Eso no va a cambiar por lo que les voy a contar.

Laura se sentó frente a ella.

—Nadie está poniendo en duda su vínculo afectivo con la niña. Pero, si el asunto afecta los motivos de la acusación o los derechos de Emily, necesitamos entenderlo.

Marta miró la carta de Sarah.

Después respiró profundamente.

—Hace seis años, Sarah tuvo una pérdida durante el embarazo.

Daniel permaneció atento.

—Estaba de casi cuatro meses —continuó Marta—. Michael no estaba en casa cuando ocurrió. Trabajaba en un encargo urgente y ella me llamó para llevarla al hospital.

Marta apretó los dedos.

—Los médicos hicieron todo lo posible, pero perdió al bebé.

Laura asintió con tristeza.

La pérdida había sido dolorosa para ambos. Michael había hablado una vez de aquella experiencia en una entrevista inicial con su abogado, aunque no había entrado en detalles.

—Después de eso, Sarah quedó muy afectada —dijo Marta—. Empezó a tener miedo de que nunca pudiera volver a embarazarse. Michael intentó acompañarla, pero no supo cómo hacerlo. Se refugiaba en el trabajo y ella interpretaba su silencio como indiferencia.

Daniel comprendía cómo una pérdida podía fracturar una relación sin que ninguna de las personas supiera cómo reparar el daño.

Pero todavía no entendía la relación con el juicio.

—¿Qué ocurrió después? —preguntó.

Marta bajó la mirada.

—Unos meses más tarde, Sarah empezó a acudir con una clínica de fertilidad. Michael pagó parte de los tratamientos, pero ella también tomó decisiones por su cuenta. Se sometió a procedimientos que él no conocía en detalle.

—¿Está diciendo que Michael no era el padre biológico de Emily? —preguntó Laura.

Marta cerró los ojos.

—No lo sé.

La respuesta sorprendió a ambos abogados.

—¿Cómo que no lo sabe? —preguntó Daniel.

Marta abrió el bolso y sacó una copia de un recibo médico.

—Encontré esto entre los papeles que Sarah me pidió guardar. Es de una clínica especializada en reproducción asistida. La fecha es anterior al embarazo de Emily.

Daniel examinó el documento.

No contenía información suficiente para establecer la filiación de la niña. Era un comprobante de servicios médicos, con varios conceptos abreviados y el nombre de Sarah como paciente.

—¿Por qué cree que es importante?

Marta sacó otra hoja.

Era un correo impreso, dirigido a Sarah desde una dirección institucional de la clínica.

El mensaje mencionaba un procedimiento de reproducción asistida y solicitaba que la paciente confirmara la recepción de un informe confidencial.

No identificaba a un donante ni contenía datos genéticos.

Pero la fecha coincidía con los meses anteriores al embarazo de Emily.

—Sarah nunca le contó a Michael que había consultado esa clínica —dijo Marta—. Yo tampoco sabía todos los detalles. Solo me enteré porque un día me pidió que la acompañara a recoger unos resultados.

Daniel revisó la hoja con atención.

—Señora, esto no demuestra que Michael no sea el padre biológico de Emily.

—Lo sé.

—Tampoco demuestra que Sarah haya ocultado algo relacionado con la reproducción. Necesitamos ser muy cuidadosos.

Marta asintió.

—Lo entiendo. Pero hay algo más.

Sacó la carta que Sarah le había escrito meses antes.

En la parte posterior había otra anotación, apenas visible.

No puedo permitir que descubra lo del donante.

Daniel sintió que el ambiente de la habitación cambiaba.

Laura leyó la frase por encima de su hombro.

—¿Sabe quién escribió esto?

Marta negó con la cabeza.

—Parece la letra de Sarah. Pero no puedo asegurarlo.

Daniel colocó la hoja en una funda protectora.

—Necesitamos verificar la procedencia. Y, antes de hacer cualquier afirmación sobre Emily, tendremos que consultar a un especialista y proteger la privacidad de la niña.

Marta comenzó a llorar otra vez.

—Yo no quería que esto saliera a la luz. Pensé que Sarah estaba intentando separarse de Michael y llevarse a Emily porque ya no quería vivir con él.

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Hizo una pausa.

—Pero ahora creo que tenía

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