Chapter 7: El hombre del pasado que conocía todos los secretos de Monica
El nombre escrito en el cuaderno parecía una amenaza.
Carlos Mendoza.
Jason lo leyó varias veces.
No era un nombre cualquiera.
Era alguien que Monica había escondido.
Alguien que aparecía en sus planes.
Alguien que claramente sabía más de lo que todos imaginaban.
—¿Quién es Carlos Mendoza? —preguntó Evelyn.
Jason negó con la cabeza.
—No lo sé.
Sophie miró el cuaderno.
—¿Es alguien malo?
Evelyn se agachó junto a ella.
—Mija, a veces los adultos toman malas decisiones. Pero eso no significa que tú tengas que tener miedo.
La niña asintió.
Pero Jason podía ver la preocupación en sus ojos.
Había pasado demasiado en muy pocos días.
Primero descubrió que su mamá estaba siendo engañada.
Después descubrió que su esposa había intentado quitarle su casa.
Y ahora aparecía otra persona relacionada con todo.
El abogado tomó el cuaderno.
—Necesitamos investigar antes de sacar conclusiones.
Jason lo miró.
—Pero ese nombre no está ahí por casualidad.
—Estoy de acuerdo.
El hombre revisó las páginas.
—Aquí hay fechas.
Pasó los dedos por las hojas.
—Monica empezó a escribir sobre Carlos hace casi un año.
Evelyn frunció el ceño.
—¿Un año?
Eso significaba que el plan no había comenzado con la venta de la casa.
Había empezado mucho antes.
Jason sintió una presión en el pecho.
—Entonces mientras yo pensaba que teníamos una familia normal...
No terminó la frase.
Porque la verdad dolía demasiado.
Evelyn puso una mano sobre su brazo.
—Hijo, no cargues con toda la culpa.
Pero Jason sabía que algo había cambiado dentro de él.
Ya no solo estaba enojado.
Estaba decidido.
—Voy a encontrar la verdad.
Al día siguiente, Jason buscó información sobre Carlos Mendoza.
No tardó mucho en encontrarlo.
Era dueño de una pequeña empresa de asesoría financiera.
Pero había algo extraño.
Su nombre aparecía relacionado con varias personas que habían tenido problemas con préstamos y propiedades.
Jason llamó al número que encontró.
Después de varios tonos, alguien respondió.
—¿Bueno?
—¿Carlos Mendoza?
Hubo una pausa.
—¿Quién habla?
—Soy Jason Carter.
El silencio al otro lado fue inmediato.
Eso confirmó algo.
Carlos sabía quién era.
—¿Qué quieres?
Jason apretó la mandíbula.
—Quiero saber por qué tu nombre está en el cuaderno de mi esposa.
Otra pausa.
Más larga.
Finalmente, Carlos respondió:
—Creo que deberíamos hablar en persona.
Jason aceptó.
Pero antes de salir, Evelyn lo detuvo.
—Ten cuidado.
Él sonrió ligeramente.
—Mamá, ya no soy un niño.
Ella lo miró con ternura.
—Para una madre, un hijo siempre será su niño.
Jason la abrazó.
Ese abrazo significó más de lo que ambos dijeron.
Porque durante mucho tiempo habían estado separados por una distancia que ninguno había notado.
Horas después, Jason llegó a una cafetería tranquila.
Carlos ya estaba sentado.
Era un hombre de unos cincuenta años.
Bien vestido.
Con una mirada calculadora.
—Tú sabes por qué estoy aquí —dijo Jason.
Carlos tomó café.
—Sí.
—Entonces habla.
Carlos suspiró.
—Monica y yo trabajamos juntos.
Jason no parpadeó.
—¿Trabajaron?
—Ella vino conmigo hace meses.
—¿Para qué?
Carlos miró alrededor.
Como si temiera que alguien escuchara.
—Para conseguir dinero.
Jason sintió enojo.
—¿Dinero usando la casa de mi mamá?
Carlos no respondió.
Eso fue suficiente.
—Dime la verdad.
El hombre dejó la taza.
—Monica estaba desesperada.
—¿Por sus deudas?
Carlos asintió.
—Perdió mucho dinero en una inversión.
Jason cerró los ojos un segundo.
—¿Y pensó que podía tomar la propiedad de mi mamá?
Carlos negó.
—Al principio no era así.
Jason soltó una risa sin humor.
—¿Entonces cómo era?
Carlos bajó la voz.
—Ella pensó que podía convencer a Evelyn de vender.
Jason lo miró fijamente.
—Nunca iba a pasar.
—Lo sé.
—Entonces ¿por qué aceptaste ayudarla?
Carlos se quedó callado.
Y después dijo algo inesperado.
—Porque pensé que solo quería resolver un problema financiero.
Jason lo observó.
—¿Y cuándo te diste cuenta de la verdad?
Carlos miró hacia la ventana.
—Cuando me pidió que preparara documentos falsos.
La sangre de Jason se heló.
—¿Documentos falsos?
Carlos asintió.
—No quería decirle nada a nadie.
—¿Por qué ahora sí?
El hombre sacó un sobre.
Lo dejó sobre la mesa.
—Porque Monica intentó culparme a mí.
Jason abrió el sobre.
Dentro había copias de mensajes.
Mensajes de Monica.
En uno decía:
"Si algo sale mal, Carlos será responsable. Él hizo los papeles.""
Jason sintió una mezcla de rabia y alivio.
La misma mujer que había traicionado a su familia también había intentado destruir a alguien más para salvarse.
—¿Hay más? —preguntó.
Carlos dudó.
—Sí.
Sacó un segundo documento.
—Esto es lo que más te interesa.
Jason lo abrió.
Era un contrato.
Pero no era de la casa.
Era de la cuenta bancaria de Evelyn.
La cuenta que su padre había dejado.
Jason levantó la mirada.
—¿Cómo conseguiste esto?
Carlos respondió:
—Monica me pidió que investigara cómo podía acceder al dinero.
El mundo pareció detenerse.
Porque ahora estaba claro.
La casa nunca fue el único objetivo.
—Ella quería todo.
Carlos asintió.
—Sí.
Jason guardó los documentos.
Pero antes de irse, Carlos dijo:
—Hay algo más.
Jason se detuvo.
—¿Qué?
Carlos bajó la voz.
—Monica tiene una copia de una carta que tu papá dejó antes de morir.
Jason se quedó inmóvil.
—Eso es imposible.
—No lo es.
Carlos lo miró.
—Y esa carta podría cambiar quién controla parte de la herencia.
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Jason sintió un escalofrío.
Porque la última pieza del secreto de su familia todavía estaba escondida.
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