Chapter 14: La última jugada de Monica para recuperar el control
Monica había perdido muchas cosas.
La casa.
La confianza de Jason.
La imagen que había construido durante años.
Pero había algo que todavía conservaba.
Información.
Y pensaba usarla.
Sentada en su departamento, revisó una carpeta.
Dentro estaban las últimas pruebas que había guardado.
Documentos.
Conversaciones.
Copias.
No había llegado tan lejos para rendirse.
Cuando sonó su teléfono, respondió inmediatamente.
—¿Sí?
La voz al otro lado era de Javier.
—Tenemos un problema.
Monica sonrió con ironía.
—¿Ahora me dices eso?
—Encontraron la carta.
El rostro de Monica cambió.
—¿Qué carta?
—La de su padre.
Ella se quedó callada.
Porque entendió que la situación era peor de lo que pensaba.
—Entonces tenemos que movernos rápido.
Javier dudó.
—Monica...
—No empieces.
—Esto ya salió de control.
Ella apretó el teléfono.
—No. Todavía no.
Pero en el fondo sabía que estaba perdiendo.
Esa misma tarde, Jason recibió una llamada.
Era del abogado.
—Jason, necesito que venga a la oficina.
—¿Por qué?
—Encontramos algo relacionado con Monica.
Jason sintió tensión.
Cuando llegó, el abogado puso varios documentos sobre la mesa.
—Esto llegó hoy.
Jason los revisó.
Era una demanda.
Monica estaba intentando impugnar la propiedad.
—¿Puede hacer eso?
El abogado negó.
—Intentarlo puede.
Jason apretó la mandíbula.
—¿Aunque no tenga razón?
—Sí.
El problema no siempre es ganar.
A veces es cuánto daño puede causar alguien mientras intenta.
Jason volvió a casa.
Encontró a Evelyn preparando la cena.
—Mamá.
Ella supo que algo estaba mal.
—¿Qué pasó?
—Monica presentó una demanda.
Evelyn cerró los ojos.
Pero no se derrumbó.
Eso sorprendió a Jason.
Antes, esa noticia la habría destruido.
Ahora parecía diferente.
Más fuerte.
—Entonces responderemos.
Jason sonrió ligeramente.
—¿Estás segura?
Ella asintió.
—Toda mi vida pensé que tenía que aguantar para no causar problemas.
Puso las tortillas sobre la mesa.
—Pero aprendí algo.
—¿Qué?
—Ser buena persona no significa permitir que otros te lastimen.
Jason abrazó a su madre.
Y por primera vez en semanas, sintió orgullo.
No lástima.
Orgullo.
Esa noche ocurrió algo inesperado.
Michael llegó.
Sin avisar.
Jason abrió la puerta.
—¿Qué haces aquí?
Michael tenía un sobre.
—Necesito ayudarte.
Jason dudó.
—¿Por qué?
Su hermano respiró profundo.
—Porque yo ayudé a crear este problema.
Entró.
Dejó el sobre sobre la mesa.
—Esto es mío.
Jason lo abrió.
Era una declaración firmada.
Michael admitiendo su participación.
Evelyn miró sorprendida.
—Hijo...
Michael la miró.
—Lo siento.
La palabra salió con dificultad.
—Sé que no arregla nada.
Evelyn no respondió.
—Pero quiero hacer lo correcto.
Jason observó a su hermano.
Durante años habían cargado resentimientos.
Y ahora finalmente estaban hablando.
—¿Por qué cambiaste de opinión?
Michael miró la casa.
—Porque entendí que estaba peleando por algo que nunca me hizo feliz.
Hizo una pausa.
—Y casi destruyo a la única familia que tenía.
Antes de que pudieran decir algo más, alguien tocó la puerta.
Era Monica.
Todos quedaron sorprendidos.
Jason salió.
—¿Qué quieres?
Ella no venía con enojo.
Venía con miedo.
—Necesito hablar.
—No hay nada que decir.
Monica miró hacia dentro.
Vio a Michael.
Vio a Evelyn.
Y entendió que todos estaban unidos.
—Javier me traicionó.
Jason no reaccionó.
—¿Y eso qué cambia?
Ella bajó la mirada.
—Que me usó.
Hubo silencio.
—Me prometió que si la venta salía, yo recibiría suficiente dinero para pagar mis deudas.
Evelyn la miró.
—¿Y ahora?
Monica tragó saliva.
—Ahora intenta quedarse con todo.
Jason cruzó los brazos.
—¿Por qué debería creerte?
Monica sacó su teléfono.
—Porque tengo pruebas.
Mostró una conversación.
Javier hablando sobre usarla como "la persona perfecta para entrar a la familia".
Jason sintió una mezcla de rabia y sorpresa.
Monica continuó:
—Él nunca quiso ayudarte.
Miró a Evelyn.
—Nunca quiso la casa.
Todos esperaron.
—Quería algo más.
Jason frunció el ceño.
—¿Qué?
Monica respondió:
—Quería destruir la reputación de tu papá.
La revelación dejó a todos congelados.
Porque si era verdad, entonces la pelea nunca había sido por dinero.
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Era por venganza.
Y Javier todavía tenía un último movimiento.