Chapter 4: El hombre que volvió de la tumba para reclamar lo que perdió
Durante varios segundos nadie pudo respirar.
El cuarto parecía haberse quedado sin aire.
Trey miraba al hombre parado frente a ellos mientras su mente intentaba aceptar algo imposible.
Aquel rostro.
Aquella voz.
Aquella presencia.
No era un fantasma.
No era un recuerdo.
Era real.
—No puede ser… —susurró Andre.
El hombre dio un paso hacia la luz.
Su cabello tenía más canas que antes.
Su rostro estaba marcado por los años.
Pero sus ojos seguían siendo los mismos.
Fríos.
Calculadores.
Los ojos de alguien que había pasado demasiado tiempo esperando regresar.
—Hola, hijo —dijo el hombre.
Trey sintió que sus piernas casi fallaban.
Porque por primera vez en su vida estaba frente a alguien que solo había conocido por historias.
El hombre que todos creían muerto.
El padre de Malik.
Richard Carter.
El abuelo que desapareció veinte años atrás.
—Mi abuelo… —murmuró Trey.
Richard sonrió ligeramente.
—Así que Malik finalmente te contó algo sobre mí.
Andre dio un paso adelante.
Su expresión era una mezcla de enojo y confusión.
—Tú estás muerto.
Richard lo miró.
—Eso fue lo que Malik quería que todos creyeran.
El silencio se volvió insoportable.
Darius colocó una mano cerca de su cintura, preparado para cualquier movimiento.
Richard lo notó.
Y sonrió.
—Sigues siendo igual, Darius.
Todos quedaron sorprendidos.
Darius frunció el ceño.
—¿Me conoces?
—Yo te conocí antes de que Malik te llamara hermano.
Darius no respondió.
Porque aquella frase significaba algo.
Algo que no entendía.
Trey levantó la carta de su padre.
—Mi papá sabía que estabas vivo.
Richard miró el papel.
—Sí.
—Entonces ¿por qué nunca me dijo?
Richard caminó lentamente alrededor de la habitación.
Observando las fotografías y documentos que Malik había escondido.
—Porque tu padre era un hombre que creía que podía arreglar los errores del pasado.
Andre apretó los puños.
—¿Qué errores?
Richard se detuvo.
—El error de confiar en la persona equivocada.
Todos intercambiaron miradas.
Otra vez la misma frase.
La misma advertencia.
Alguien cercano había traicionado a Malik.
Pero nadie sabía quién.
—Habla claro —dijo Andre—. Mi hermano murió.
Richard lo miró.
—Y murió porque intentó protegerte.
Andre quedó confundido.
—¿A mí?
—A todos ustedes.
Richard señaló la caja con documentos.
—Malik descubrió algo que yo también descubrí hace años.
Trey miró los papeles.
—¿Qué?
Richard tomó una carpeta.
Dentro había registros de movimientos de dinero.
Nombres.
Fechas.
Firmas.
—Alguien dentro de Black Crown estaba robando desde hace años.
Darius observó los documentos.
—Eso no explica una muerte.
Richard lo miró fijamente.
—Cuando alguien roba dinero, puedes perdonarlo.
Hizo una pausa.
—Pero cuando vende información que puede destruir una organización completa, ya no es solamente una traición.
Trey sintió un escalofrío.
—¿Quién era?
Richard no respondió inmediatamente.
Y esa pausa hizo que todos se pusieran nerviosos.
—Todavía no lo sé.
Andre soltó una risa amarga.
—¿Regresas después de veinte años y esperas que creamos todo lo que dices?
Richard lo miró.
—No necesito que me creas.
Sacó un pequeño sobre de su abrigo.
Lo lanzó sobre la mesa.
Andre lo abrió.
Sus ojos cambiaron al ver el contenido.
Eran fotografías.
Fotografías de Malik reunido con alguien.
Alguien que no debía estar ahí.
Darius se acercó.
Y cuando vio la imagen, su rostro quedó completamente serio.
Porque la persona junto a Malik era él.
Pero había algo extraño.
La fecha era de apenas tres días antes de la muerte de Malik.
Andre levantó la mirada.
—¿Qué significa esto?
Darius negó.
—No lo sé.
Richard sonrió.
—Eso es exactamente lo que quería quien tomó la fotografía.
Crear dudas.
Separarlos.
Hacer que todos sospecharan de todos.
Trey tomó la foto.
—Entonces alguien está jugando con nosotros.
—Sí.
—¿Y tú sabes quién?
Richard bajó la mirada.
—Tengo una idea.
Todos esperaron.
Pero antes de que pudiera hablar, las luces del edificio se apagaron.
La oscuridad cayó sobre ellos.
Un ruido fuerte vino de la entrada.
Alguien había cerrado la puerta principal.
Andre sacó su teléfono.
Sin señal.
Darius caminó hacia la salida.
—Nos están siguiendo.
Entonces escucharon un sonido.
Un mensaje de voz llegó al teléfono de Trey.
El mismo número desconocido.
Trey presionó reproducir.
La voz era tranquila.
Demasiado tranquila.
—Qué triste verlos juntos otra vez.
Todos quedaron inmóviles.
La voz continuó.
—Malik cometió el mismo error que su padre. Pensó que podía controlar un monstruo.
Trey miró a Richard.
El viejo hombre apretó la mandíbula.
Porque había reconocido esa voz.
—No puede ser.
Andre lo escuchó.
—¿Quién es?
Richard respondió en voz baja:
—La persona que destruyó nuestra familia hace veinte años.
El mensaje terminó con una última frase.
—Ahora me toca terminar el trabajo.
Y justo después, una luz apareció en la pantalla del teléfono de Trey.
Una ubicación.
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El mensaje solo decía:
“Ven solo si quieres saber la verdad sobre Malik.””
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