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Chapter 6: La deuda secreta de Vanessa y el verdadero motivo por el que quería deshacerse de Lily

Vanessa pronunció la cantidad dosta de Vanessa y el verdadero motivo por el que quería deshacerse de Lily

Vanessa pronunció la cantidad dos veces, como si repetirla pudiera hacerla menos aterradora.

Yo no podía creerlo.

La deuda super veces, como si repetirla pudiera hacerla menos aterradora.

Yo no podía creerlo.

La deuda superaba por mucho el dinero que había desaparecido de nuestra cuenta conjunta. Era una cantidad que no podíamos cubrir sinaba por mucho el dinero que había desaparecido de nuestra cuenta conjunta. Era una cantidad que no podíamos cubrir sin vender bienes importantes o endeudarnos durante años.

—¿Cómo lleg vender bienes importantes o endeudarnos durante años.

—¿Cómo llegaste a deber tanto dinero? —pregunté.

Vanessa se secó las lágrimas con el dorso de la mano.

—aste a deber tanto dinero? —pregunté.

Vanessa se secó las lágrimas con el dorso de la mano.

—Cometí algunos errores.

—Eso no es una explicación.

—Invertí en un negocio que no funcionCometí algunos errores.

—Eso no es una explicación.

—Invertí en un negocio que no funcionó.

—¿Qué negocio?

Ella miró hacia el pasillo.

—No quiero hablar de estoó.

—¿Qué negocio?

Ella miró hacia el pasillo.

—No quiero hablar de esto delante de los niños.

—Los niños ya han escuchado suficiente. Laura delante de los niños.

—Los niños ya han escuchado suficiente. Laura, ¿puedes llevarlos a la sala y quedarte con ellos un momento?

Mi hermana as, ¿puedes llevarlos a la sala y quedarte con ellos un momento?

Mi hermana asintió.

Mason se levantó, pero antes de irse se acercó a mí.

—Papá, nointió.

Mason se levantó, pero antes de irse se acercó a mí.

—Papá, no dejes que se lleve a Lily.

Me arrodillé frente a él.

—No voy a permitir que nadie se dejes que se lleve a Lily.

Me arrodillé frente a él.

—No voy a permitir que nadie se la lleve sin las garantías necesarias para protegerla. Y tú la lleve sin las garantías necesarias para protegerla. Y tú tampoco tienes que enfrentarte a esto solo.

El niño me abrazó brevemente y sigu tampoco tienes que enfrentarte a esto solo.

El niño me abrazó brevemente y siguió a Laura.

Cuando nos quedamos solos, cerré la puerta del comedor,ió a Laura.

Cuando nos quedamos solos, cerré la puerta del comedor, dejando suficiente espacio para ver a los niños desde donde estábamos.

—Ahora sí, dejando suficiente espacio para ver a los niños desde donde estábamos.

—Ahora sí, Vanessa. Empieza desde el principio.

Ella respiró hondo.

—Hace dos años, una amiga Vanessa. Empieza desde el principio.

Ella respiró hondo.

—Hace dos años, una amiga me habló de una oportunidad de inversión. Me dijo que podía recuperar el dinero en pocos meses. Al me habló de una oportunidad de inversión.

Me dijo que podía recuperar el dinero en pocos meses. Al principio todo parecía funcionar, así que puse mis ahorros.

— principio todo parecía funcionar, así que puse mis ahorros.

—¿Y después?

—El negocio empezó a tener problemas. Pedí un préstamo para recuperar lo¿Y después?

—El negocio empezó a tener problemas. Pedí un préstamo para recuperar lo perdido y terminé debiendo más.

—¿Por qué no me lo dijiste?

Vanessa bajó la cabeza.

—Porque pensé que podría perdido y terminé debiendo más.

—¿Por qué no me lo dijiste?

Vanessa bajó la cabeza.

—Porque pensé que podría solucionarlo antes de que te enteraras.

—¿Y para eso utilizaste nuestra cuenta?

—Solo solucionarlo antes de que te enteraras.

—¿Y para eso utilizaste nuestra cuenta?

—Solo quería ganar tiempo.

Miré los documentos.

—¿Y qué tiene que ver Lily quería ganar tiempo.

Miré los documentos.

—¿Y qué tiene que ver Lily con tu deuda?

Vanessa se quedó callada.

La pregunta era sencilla, pero su respuesta parecía con tu deuda?

Vanessa se quedó callada.

La pregunta era sencilla, pero su respuesta parecía asustarla más que cualquier otra.

—La persona que me prestó el dinero sabía que tú ten asustarla más que cualquier otra.

—La persona que me prestó el dinero sabía que tú tenías una casa y un trabajo estable —dijo finalmente—. Me presionó para que consiguiera garantíasías una casa y un trabajo estable —dijo finalmente—. Me presionó para que consiguiera garantías adicionales.

—¿Qué clase de garantías?

—Documentos que demostraran que podía acceder a los recursos familiares.

Sent adicionales.

—¿Qué clase de garantías?

—Documentos que demostraran que podía acceder a los recursos familiares.

Sentí que una nueva pieza encajaba.

—Por eso querías mií que una nueva pieza encajaba.

—Por eso querías mi firma.

Vanessa asintió.

—Me dijeron que, si conseguía que firmaras determinados documentos, sería firma.

Vanessa asintió.

—Me dijeron que, si conseguía que firmaras determinados documentos, sería más fácil negociar.

—¿Y la solicitud de custodia?

Ella cerró los ojos.

—Fue una idea más fácil negociar.

—¿Y la solicitud de custodia?

Ella cerró los ojos.

—Fue una idea que me propusieron después.

—¿Quién?

—La que me propusieron después.

—¿Quién?

—La persona que me estaba ayudando con la deuda.

—¿Ricardo?

—No. Ricardo solo preparaba los documentos.

persona que me estaba ayudando con la deuda.

—¿Ricardo?

—No. Ricardo solo preparaba los documentos.

Me incliné hacia ella.

—Entonces dime quién.

Vanessa apretó lasMe incliné hacia ella.

—Entonces dime quién.

Vanessa apretó las manos sobre las rodillas.

—Se llama Ernesto Robles.

El apellido me result manos sobre las rodillas.

—Se llama Ernesto Robles.

El apellido me resultó familiar.

Revisé la fotografía del mensaje que había visto en su teléfono.

Patricia Robles.

ó familiar.

Revisé la fotografía del mensaje que había visto en su teléfono.

Patricia Robles.

Ernesto Robles.

—¿Es familiar de Patricia?

—Es su hermano.

Me quedé inmóvilErnesto Robles.

—¿Es familiar de Patricia?

—Es su hermano.

Me quedé inmóvil.

La mujer que supuestamente iba a recibir a mi hija estaba relacionada con el hombre al que Vanessa debía.

La mujer que supuestamente iba a recibir a mi hija estaba relacionada con el hombre al que Vanessa debía dinero.

Todo comenzaba a parecer demasiado calculado.

—¿Qué relación tiene Ernesto con dinero.

Todo comenzaba a parecer demasiado calculado.

—¿Qué relación tiene Ernesto con la deuda?

—Fue quien me consiguió el préstamo.

—¿Y por qué quería que Lily se la deuda?

—Fue quien me consiguió el préstamo.

—¿Y por qué quería que Lily se fuera?

Vanessa comenzó a llorar de nuevo.

—Porque dijo que tú nunca aceptarías firmar los fuera?

Vanessa comenzó a llorar de nuevo.

—Porque dijo que tú nunca aceptarías firmar los documentos si Lily seguía viviendo contigo.

Sentí una punzada de indignación.

—¿ documentos si Lily seguía viviendo contigo.

Sentí una punzada de indignación.

—¿Qué documentos?

—Los que permitían utilizar la casa como garantía.

Miré hacia la sala.

Mi casa noQué documentos?

—Los que permitían utilizar la casa como garantía.

Miré hacia la sala.

Mi casa no era una mansión. Era el lugar donde Lily había dado sus primeros pasos, donde había celebrado sus cumpleaños y donde yo era una mansión. Era el lugar donde Lily había dado sus primeros pasos, donde había celebrado sus cumpleaños y donde yo había aprendido a ser padre después de perder a su madre biológica.

No era solamente había aprendido a ser padre después de perder a su madre biológica.

No era solamente una propiedad.

Era el único lugar que mi hija reconocía una propiedad.

Era el único lugar que mi hija reconocía como hogar.

—¿Intentaste utilizar mi casa para pagar tu deuda?

Van como hogar.

—¿Intentaste utilizar mi casa para pagar tu deuda?

Vanessa no respondió.

—¿Intentaste hacerlo sin mi consentimiento?

Sus hombros comenzaron a temblar.

—No sabía qué más hacer.

Me apartessa no respondió.

—¿Intentaste hacerlo sin mi consentimiento?

Sus hombros comenzaron a temblar.

—No sabía qué más hacer.

Me aparté de la mesa.

Durante unos segundos tuve que concentrarme en respirar. La rabia era tané de la mesa.

Durante unos segundos tuve que concentrarme en respirar. La rabia era tan intensa que temía decir algo que no pudiera retirar después.

—Podr intensa que temía decir algo que no pudiera retirar después.

—Podrías haberme contado la verdad —dije finalmente—. Podrías haberme pedido ayuda. Podrías haberías haberme contado la verdad —dije finalmente—. Podrías haberme pedido ayuda.

Podrías haber reconocido que tenías un problema. Pero elegiste mentir, falsificar documentos e intentar separar reconocido que tenías un problema. Pero elegiste mentir, falsificar documentos e intentar separar a mi hija de mí.

—¡Yo no quería que Lily sufriera!

La mir a mi hija de mí.

—¡Yo no quería que Lily sufriera!

La miré con incredulidad.

—¿Entonces por qué le quitaste la comida?

Vanessa se quedó callada.

—¿é con incredulidad.

—¿Entonces por qué le quitaste la comida?

Vanessa se quedó callada.

—¿Por qué la encerraste en un cuarto sin ventanas?

—Porque no obedecía.

—¡TienePor qué la encerraste en un cuarto sin ventanas?

—Porque no obedecía.

—¡Tiene cinco años!

—¡Y yo estaba desesperada!

La frase resonó en el cinco años!

—¡Y yo estaba desesperada!

La frase resonó en el comedor.

Por un instante, comprendí que Vanessa se había acostumbrado a justificar cualquier comedor.

Por un instante, comprendí que Vanessa se había acostumbrado a justificar cualquier crueldad con su desesperación. Cada mentira había servido para ocultar otra crueldad con su desesperación. Cada mentira había servido para ocultar otra. Cada castigo había sido presentado como una necesidad.

Pero estar desesperada no convertía el maltrato en algo. Cada castigo había sido presentado como una necesidad.

Pero estar desesperada no convertía el maltrato en algo aceptable.

—¿Ernesto te pidió que trataras así a Lily? —pregunté.

Vanessa levant aceptable.

—¿Ernesto te pidió que trataras así a Lily? —pregunté.

Vanessa levantó la cabeza de golpe.

Su reacción fue inmediata.

—No.

—Entonces, ¿por qué loó la cabeza de golpe.

Su reacción fue inmediata.

—No.

—Entonces, ¿por qué lo hiciste?

—Porque cuando Lily no estaba cerca, hiciste?

—Porque cuando Lily no estaba cerca, tú me escuchabas. Podíamos hablar de dinero, de nuestros planes, de lo que necesitábamos hacer. Pero en cuanto ella aparecía, todo tú me escuchabas.

Podíamos hablar de dinero, de nuestros planes, de lo que necesitábamos hacer. Pero en cuanto ella aparecía, todo cambiaba.

La miré con tristeza y rabia.

—¿Crees que una niña tiene cambiaba.

La miré con tristeza y rabia.

—¿Crees que una niña tiene la culpa de que yo la quiera?

—No dije eso.

—Acabas de decirlo la culpa de que yo la quiera?

—No dije eso.

—Acabas de decirlo.

Vanessa se levantó y comenzó a caminar de un lado a otro.

—No entiendes lo.

Vanessa se levantó y comenzó a caminar de un lado a otro.

—No entiendes lo que es sentirse invisible en tu propia casa.

—Entonces debiste hablar conmigo que es sentirse invisible en tu propia casa.

—Entonces debiste hablar conmigo. No convertir a Lily en tu enemiga.

Se detuvo frente a mí.

—¿Y. No convertir a Lily en tu enemiga.

Se detuvo frente a mí.

—¿Y qué querías que hiciera? ¿Que te confesara que había perdido nuestros ahorros? ¿Que te dijera qué querías que hiciera? ¿Que te confesara que había perdido nuestros ahorros?

¿Que te dijera que había pedido préstamos sin saber cómo pagarlos? ¿Que admitiera que me había que había pedido préstamos sin saber cómo pagarlos? ¿Que admitiera que me había equivocado?

—Sí —respondí—. Eso era exactamente lo que debiste hacer.

Vanessa comenzó a llorar otra equivocado?

—Sí —respondí—. Eso era exactamente lo que debiste hacer.

Vanessa comenzó a llorar otra vez.

Pero yo ya no podía confundir sus lágrimas con arrepentimiento.

—Hay algo que vez.

Pero yo ya no podía confundir sus lágrimas con arrepentimiento.

—Hay algo que todavía no me has explicado —dije—. ¿Por qué el mensaje decía que los niños dejarían de ser un problema?

Ella se todavía no me has explicado —dije—. ¿Por qué el mensaje decía que los niños dejarían de ser un problema?

Ella se quedó inmóvil.

—¿Qué mensaje?

—El que Mason escuchó. El quedó inmóvil.

—¿Qué mensaje?

—El que Mason escuchó. El que apareció en tu teléfono. El que decía que, en cuanto consiguieras mi firma, los niños dejarían de ser un problema.

que apareció en tu teléfono. El que decía que, en cuanto consiguieras mi firma, los niños dejarían de ser un problema.

Vanessa se llevó las manos al rostro.

—Ernesto quería asegurarse de que yo pudiera pagarVanessa se llevó las manos al rostro.

—Ernesto quería asegurarse de que yo pudiera pagarle.

—¿Cómo?

—Dijo que, si la casa quedaba como garantía, podría recuperarle.

—¿Cómo?

—Dijo que, si la casa quedaba como garantía, podría recuperar su dinero. Pero si tú te negabas, tendría que buscar otra manera.

—¿Qué otra manera?

Ella su dinero. Pero si tú te negabas, tendría que buscar otra manera.

—¿Qué otra manera?

Ella no contestó.

Me acerqué a la mesa y tomé mi teléfono.

—Voy a llamar a las no contestó.

Me acerqué a la mesa y tomé mi teléfono.

—Voy a llamar a las autoridades y a un abogado. Todo esto tiene que investigarse.

Vanessa se abal autoridades y a un abogado. Todo esto tiene que investigarse.

Vanessa se abalanzó hacia mí.

—¡No puedes hacerlo!

Retrocedí.

—Apártate.

—Si llamanzó hacia mí.

—¡No puedes hacerlo!

Retrocedí.

—Apártate.

—Si llamas, Ernesto va a venir por mí.

—Tendrás que responderas, Ernesto va a venir por mí.

—Tendrás que responder por tus decisiones, Vanessa.

—¡No entiendes! Él no es alguien con quien puedas negociar por tus decisiones, Vanessa.

—¡No entiendes! Él no es alguien con quien puedas negociar tranquilamente.

La miré fijamente.

—¿Me estás diciendo que nos tranquilamente.

La miré fijamente.

—¿Me estás diciendo que nos amenazó?

Ella asintió desesperadamente.

—Dijo que, si yo no conseguía la amenazó?

Ella asintió desesperadamente.

—Dijo que, si yo no conseguía la firma antes del viernes, iba a recuperar su dinero de otra forma.

Sentí que se firma antes del viernes, iba a recuperar su dinero de otra forma.

Sentí que se me helaba la sangre.

—¿Y qué iba a hacer?

Vanessa abrió la boca, pero no consiguió pronunciar las me helaba la sangre.

—¿Y qué iba a hacer?

Vanessa abrió la boca, pero no consiguió pronunciar las palabras.

En ese instante, mi teléfono vibró.

Era un número desconocido.

El mensaje contenía una fotografía de la fachada palabras.

En ese instante, mi teléfono vibró.

Era un número desconocido.

El mensaje contenía una fotografía de la fachada de mi casa, tomada desde la calle.

Debajo había una frase:

«Vanessa, mañana a las ocho. de mi casa, tomada desde la calle.

Debajo había una frase:

«Vanessa, mañana a las ocho. No me hagas perder más tiempo».

Le mostré la No me hagas perder más tiempo».

Le mostré la pantalla.

Mi esposa se llevó una mano a la boca.

—Es él.

—¿Ernesto?

As pantalla.

Mi esposa se llevó una mano a la boca.

—Es él.

—¿Ernesto?

Asintió.

Tomé una captura de pantalla y guardé el mensaje. Después llamé a Laura para pedirle que permanecieraintió.

Tomé una captura de pantalla y guardé el mensaje. Después llamé a Laura para pedirle que permaneciera con los niños mientras yo solicitaba orientación urgente.

Vanessa se sentó en el sofá, con los niños mientras yo solicitaba orientación urgente.

Vanessa se sentó en el sofá, pálida.

—No sabes lo que puede hacer.

—Lo que sé es que no voy a permitir que pálida.

—No sabes lo que puede hacer.

—Lo que sé es que no voy a permitir que nadie se lleve a Lily.

Ella me miró con desesperación.

—No es solo Lily.

Fr nadie se lleve a Lily.

Ella me miró con desesperación.

—No es solo Lily.

Fruncí el ceño.

—¿Qué quieres decir?

Vanessa miró hacia la sala, donde Mason estaba sentadouncí el ceño.

—¿Qué quieres decir?

Vanessa miró hacia la sala, donde Mason estaba sentado junto a su hermana.

—Ernesto también sabe que Mason es mi hijo.

Sentí un escalofrío.

—¿ junto a su hermana.

—Ernesto también sabe que Mason es mi hijo.

Sentí un escalofrío.

—¿Por qué iba a importarle Mason?

Ella comenzó a temblar.

—Porque hay algoPor qué iba a importarle Mason?

Ella comenzó a temblar.

—Porque hay algo que nunca te conté sobre él.

Antes de que pudiera continuar que nunca te conté sobre él.

Antes de que pudiera continuar, Mason apareció en la entrada del comedor.

Tenía una hoja doblada entre las manos.

—Papá, encontr, Mason apareció en la entrada del comedor.

Tenía una hoja doblada entre las manos.

—Papá, encontré esto en la mochila que mamá guardaba en el armario.

Me acerqué.

—¿Quéé esto en la mochila que mamá guardaba en el armario.

Me acerqué.

—¿Qué es, hijo?

Mason me entregó el papel.

Era una copia de un documento de nacimiento es, hijo?

Mason me entregó el papel.

Era una copia de un documento de nacimiento.

El nombre de la madre era Vanessa.

El nombre del padre estaba escrito en una.

El nombre de la madre era Vanessa.

El nombre del padre estaba escrito en una línea que yo jamás había visto.

*Ernesto Robles.*

Levanté lentamente la mirada.

Van línea que yo jamás había visto.

*Ernesto Robles.*

Levanté lentamente la mirada.

Vanessa se cubrió el rostro con las manos.

—Michael, puedoessa se cubrió el rostro con las manos.

—Michael, puedo explicarlo.

Pero ya no estaba escuchándola.

Porque el hombre que explicarlo.

Pero ya no estaba escuchándola.

Porque el hombre que amenazaba con llevarse a mi hija, el prestamista que había presionado a mi esposa y la amenazaba con llevarse a mi hija, el prestamista que había presionado a mi esposa y la persona que supuestamente podía ayudarnos a resolver la deuda acababa de convertirse en algo mucho más peligroso.

El padre bi persona que supuestamente podía ayudarnos a resolver la deuda acababa de convertirse en algo mucho más peligroso.

El padre biológico de Mason.

Y si ese documento era auténtico, significaba que Vanessa había construido nuestra familia sobre una mentira que llevaba años ocultológico de Mason.

Y si ese documento era auténtico, significaba que Vanessa había construido nuestra familia sobre una mentira que llevaba años ocultando.

Miré a mi hijastro, que observaba el papel con losando.

Miré a mi hijastro, que observaba el papel con los ojos llenos de lágrimas.

—¿Tú sabías esto, Mason?

Negó con la cabeza ojos llenos de lágrimas.

—¿Tú sabías esto, Mason?

Negó con la cabeza.

—No, papá. Nunca me lo dijeron.

Lo abracé.

—No tienes la culpa de nada, hijo. ¿Me.

—No, papá. Nunca me lo dijeron.

Lo abracé.

—No tienes la culpa de nada, hijo. ¿Me escuchas? De nada.

Entonces mi teléfono volvió a vibrar.

Esta vez no era un mensaje.

Era una llamada del mismo número desconocido.

escuchas? De nada.

Entonces mi teléfono volvió a vibrar.

Esta vez no era un mensaje.

Era una llamada del mismo número desconocido.

Contesté y activé el altavoz.

Una voz masculina, tranquila y segura, llenó el comedor.

—Buenas noches, Michael. Soy Ernesto Robles.

Miré a Vanessa.

Ella parecía aContesté y activé el altavoz.

Una voz masculina, tranquila y segura, llenó el comedor.

—Buenas noches, Michael. Soy Ernesto Robles.

Miré a Vanessa.

Ella parecía a punto de desmayarse.

—Supongo que ya viste algunos de los documentos —continuó el hombre—. Eso nos ahorrará tiempo.

—No vas a acercarte a mis hijos —respondí.

Ernesto soltó una risa breve.

—Tus hijos punto de desmayarse.

—Supongo que ya viste algunos de los documentos —continuó el hombre—. Eso nos ahorrará tiempo.

—No vas a acercarte a mis hijos —respondí.

Ernesto soltó una risa breve.

—Tus hijos están en medio de un asunto que no entiendes. Mi hermana tiene una deuda que debe pagar, y tu esposa me prometió que mañana todo estaría resuelto.

—No voy a firmar nada.

—Entonces tendremos un problema.

—El único problema que tengo es que un hombre está intentando llevarse a una niña de cinco años.

La voz de Ernesto se volvió más fría.

—No seas ingenuo. Si quieres proteger a Lily, tendrás que dejar de hacer preguntas sobre mi familia.

Miré el documento de nacimiento que todavía sosten están en medio de un asunto que no entiendes. Mi hermana tiene una deuda que debe pagar, y tu esposa me prometió que mañana todo estaría resuelto.

—No voy a firmar nada.

—Entonces tendremos un problema.

—El único problema que tengo es que un hombre está intentando llevarse a una niña de cinco años.

La voz de Ernesto se volvió más fría.

—No seas ingenuo. Si quieres proteger a Lily, tendrás que dejar de hacer preguntas sobre mi familia.

Miré el documento de nacimiento que todavía sostenía entre los dedos.

—¿Qué tiene que ver Mason con esto?

Huboía entre los dedos.

—¿Qué tiene que ver Mason con esto?

Hubo un silencio al otro lado de la línea.

Después Ernesto respondió:

—Eso, Michael, es precisamente un silencio al otro lado de la línea.

Después Ernesto respondió:

—Eso, Michael, es precisamente lo que Vanessa debió contarte hace mucho tiempo.

La llamada se cortó.

Nadie habló durante varios segundos lo que Vanessa debió contarte hace mucho tiempo.

La llamada se cortó.

Nadie habló durante varios segundos.

Vanessa lloraba en silencio.

Mason sostenía la mano de Lily.

Y yo comprendí que.

Vanessa lloraba en silencio.

Mason sostenía la mano de Lily.

Y yo comprendí que el hombre que acababa de amenazarme no solo conocía nuestras debilidades.

También sabía el hombre que acababa de amenazarme no solo conocía nuestras debilidades.

También sabía exactamente dónde encontrarnos.

En ese momento llegó un segundo mensaje desde el número desconocido.

No conten exactamente dónde encontrarnos.

En ese momento llegó un segundo mensaje desde el número desconocido.

No contenía palabras.

Solo una fotografía reciente de Mason y Lily sentados en nuestra salaía palabras.

Solo una fotografía reciente de Mason y Lily sentados en nuestra sala.

La imagen había sido tomada desde el exterior de la casa.

Miré inmediatamente hacia las ventanas y corr.

La imagen había sido tomada desde el exterior de la casa.

Miré inmediatamente hacia las ventanas y corrí las cortinas.

Ernesto estaba cerca.

Mucho más cerca de lo que cualquieraí las cortinas.

Ernesto estaba cerca.

Mucho más cerca de lo que cualquiera de nosotros había imaginado.

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Y el reloj acababa de empezar a correr. de nosotros había imaginado.

Y el reloj acababa de empezar a correr.

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