Chapter 12: La persona que David intentó salvar aunque todos pensaron que lo habían abandonado
La fotografía estaba sobre la mesa.
Nadie quería tocarla.
Era como si cada prueba nueva quitara una capa más del pasado.
Y cada capa revelara un dolor diferente.
Martha miró la imagen.
David estaba junto a una motocicleta.
Sonreía.
A su lado había una persona que nadie esperaba ver.
Una persona que no debía estar ahí.
Rachel se acercó.
—¿Quién es?
Patricia tardó en responder.
—Alguien que David quería proteger.
Martha sintió miedo.
—Dígame el nombre.
Patricia levantó la mirada.
—Su hermana.
Todos quedaron en silencio.
Laura frunció el ceño.
—David no tenía hermana.
Patricia negó.
—Eso creían.
La habitación pareció hacerse más pequeña.
—¿Qué quiere decir? —preguntó Clint.
Patricia tomó aire.
—David descubrió años antes que tenía una media hermana.
Martha se quedó inmóvil.
—Eso no es posible.
Patricia miró a la anciana.
—David también pensó eso al principio.
Rachel estaba confundida.
—¿Y por qué nunca nos dijo?
Patricia respondió:
—Porque estaba buscando la manera correcta de hacerlo.
Martha miró la fotografía otra vez.
—¿Quién era ella?
Patricia sacó otro documento.
—Se llama Andrea.
El nombre no significaba nada para ellos.
Todavía.
Pero pronto significaría mucho.
—¿Dónde está? —preguntó Rachel.
Patricia bajó la mirada.
—Desapareció poco antes del accidente.
Clint entendió algo.
—David estaba buscándola.
Patricia asintió.
—Sí.
Martha cerró los ojos.
De pronto muchas cosas tenían sentido.
Su hijo no estaba alejándose de la familia.
Estaba intentando ayudar a alguien más.
Como siempre.
—¿Y qué tenía que ver todo esto con Arturo? —preguntó Clint.
Patricia miró los documentos.
—Andrea había descubierto información sobre los negocios donde Arturo estaba involucrado.
Laura negó.
—Entonces ella era la clave.
—Sí.
Patricia tomó una hoja.
—Pero también era alguien vulnerable.
Martha sintió tristeza.
David no había encontrado un problema.
Había encontrado una persona que necesitaba ayuda.
—¿Qué pasó con ella? —preguntó Rachel.
Patricia tardó.
—No lo sé.
—¿Cómo que no sabe?
—Porque David fue el último que intentó encontrarla.
El silencio volvió.
Clint miró a Martha.
—La noche del accidente quizá no iba a entregar pruebas.
Patricia asintió.
—No.
—¿Entonces?
Patricia respondió:
—Iba a llevar a Andrea a un lugar seguro.
Todos quedaron inmóviles.
David no estaba escapando.
No estaba huyendo.
Estaba haciendo lo que siempre hacía.
Protegiendo a alguien.
Martha comenzó a llorar.
—Mi hijo…
Rachel la abrazó.
Pero entonces Patricia sacó un último documento.
—Hay algo más.
Todos miraron.
—¿Qué?
Patricia señaló una fecha.
—David descubrió que Andrea había dejado una declaración.
Clint tomó el papel.
—¿Dónde?
Patricia respondió:
—En un lugar que nadie buscó.
Martha preguntó:
—¿Dónde?
Patricia miró hacia la ventana.
—En la casa donde David creció.
Todos se quedaron quietos.
La casa de Martha.
El lugar donde David había aprendido a caminar.
Donde había pasado su infancia.
Donde ella guardaba sus recuerdos.
Rachel sintió un escalofrío.
—¿Y si alguien la encuentra antes?
Patricia negó.
—Ya la encontraron.
Todos voltearon.
—¿Quién?
Patricia miró a Martha.
—Alguien entró a la casa anoche.
El rostro de Martha cambió.
—¿Qué?
Clint se levantó.
—¿Qué se llevaron?
Patricia respondió:
—Nada.
Y esa era la parte más preocupante.
—Entonces, ¿qué buscaban?
Patricia miró la fotografía de David.
—Algo que David escondió antes de morir.
Martha sintió que el corazón le golpeaba fuerte.
Porque ahora entendía.
La carta.
La grabación.
Los documentos.
Todo había sido solo una parte.
David había dejado una última pieza.
Una pieza que alguien llevaba doce años intentando encontrar.
Y mientras todos se preparaban para regresar a la casa de Martha, una pregunta quedó en el aire:
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Si David había escondido la verdad en su propia casa…
¿por qué nunca permitió que nadie la encontrara?