Chapter 5: La cuenta secreta que Greg intentó borrar
Eleanor pasó toda la noche sin poder dormir.
No porque tuviera miedo.
Sino porque cada recuerdo de los últimos meses ahora parecía diferente.
Las conversaciones.
Las visitas de Greg.
Los documentos que le pedía firmar.
Las veces que él repetía que quería ayudarla.
Todo empezaba a verse como piezas de un mismo plan.
A la mañana siguiente, Thomas llegó a la casa de Eleanor acompañado por Caleb.
La antigua casa de los Price estaba en un vecindario tranquilo de Texas.
Un lugar donde los árboles grandes daban sombra sobre las calles y donde Eleanor todavía conservaba las plantas que su esposo había sembrado décadas atrás.
Ella abrió la puerta y miró el jardín.
“Robert pasó casi diez años cuidando esas rosas.””
Caleb sonrió ligeramente.
“Siempre decía que una persona podía conocer el carácter de alguien por cómo cuidaba algo que no podía responderle.””
Eleanor sonrió con tristeza.
“Ese era mi esposo.””
Entraron a la sala.
Sobre la mesa estaba la pequeña caja de madera.
El reloj descansaba dentro.
Pero ahora Eleanor no veía solamente un recuerdo.
Veía una pregunta.
Thomas colocó varios documentos sobre la mesa.
“No quiero alarmarla, pero necesitamos revisar algunas cosas.””
Eleanor se sentó.
“Dígame la verdad.””
Thomas la miró con seriedad.
“Su hijo comenzó varios trámites relacionados con sus propiedades.””
Eleanor cerró los ojos.
“¿Cuándo?””
“Poco después de la muerte de su esposo.””
Aquella respuesta dolió.
Porque significaba que mientras ella estaba llorando la pérdida del hombre que amaba…
Greg ya estaba pensando en lo que podía obtener.
Caleb permaneció en silencio.
Sabía que algunas heridas no necesitaban palabras.
Thomas continuó.
“Encontramos solicitudes donde Greg afirma que usted tiene problemas de memoria y necesita representación legal.””
Eleanor miró sus manos.
“Pero yo nunca firmé eso.””
Thomas asintió.
“Ese es precisamente el problema.””
Antes de que pudieran continuar, escucharon un vehículo detenerse afuera.
Eleanor levantó la mirada.
Sabía quién era.
Greg entró sin tocar.
Detrás de él venía Victoria.
Ambos parecían preparados.
Como si hubieran venido a una negociación.
“Tenemos que hablar.””
Eleanor no se levantó.
“Por primera vez, sí.””
Greg miró a Caleb.
“No entiendo por qué este hombre sigue aquí.””
Caleb respondió tranquilo.
“Porque su madre quiso que estuviera.””
Greg miró a Eleanor.
“¿De verdad vas a confiar en extraños antes que en tu propio hijo?””
Ella sostuvo su mirada.
“¿De verdad esperas que confíe en alguien que intentó hacerme parecer incapaz frente a desconocidos?””
Victoria intervino.
“Eleanor, estás exagerando.””
La anciana giró hacia ella.
“No.””
Su voz fue firme.
“Durante años fui paciente con ustedes.””
Señaló los documentos.
“Pero ahora quiero respuestas.””
Greg tomó aire.
“Todo esto es una confusión.””
Thomas negó.
“No parece una confusión cuando alguien intentó acceder a una caja de seguridad usando documentación falsa.””
La expresión de Greg cambió.
Solo por un instante.
Pero todos lo notaron.
Eleanor lo vio.
“Fuiste tú.””
Greg levantó la voz.
“¡No sabes lo que estás diciendo!””
“Entonces dime que estoy equivocada.””
Él se quedó callado.
Porque no podía.
Caleb observó el reloj sobre la mesa.
“Hay algo que debemos recordar.””
Todos lo miraron.
“El padre de Greg conocía a su hijo.””
Eleanor frunció el ceño.
“¿Qué quiere decir?””
Caleb tomó el reloj.
“Su esposo sabía que algún día alguien podría intentar tomar lo que no le pertenecía.””
Thomas abrió nuevamente el documento.
“Hay una segunda instrucción.””
Eleanor se acercó.
“¿Cuál?””
Thomas leyó cuidadosamente.
“Robert Price dejó escrito que la llave no debía usarse hasta que Eleanor estuviera rodeada de personas que realmente confiaran en ella.””
Greg soltó una risa nerviosa.
“Eso es ridículo.””
Pero nadie estaba mirando a Greg.
Todos miraban a Eleanor.
Porque algo estaba quedando claro.
Su esposo no había escondido solamente dinero.
Había escondido una protección.
Una última defensa.
Thomas guardó los papeles.
“Necesitamos ir al banco.””
Greg reaccionó.
“No.””
El silencio volvió.
Thomas lo miró.
“¿Perdón?””
Greg intentó corregirse.
“Quiero decir… creo que esto puede esperar.””
Eleanor se levantó.
“No.””
Tomó el reloj.
“Esperé demasiado tiempo.””
Greg la miró sorprendido.
Por primera vez parecía ver a su madre de otra manera.
No como alguien débil.
Sino como alguien que acababa de recuperar su fuerza.
Horas después, llegaron al banco.
El gerente los recibió en una sala privada.
Eleanor entregó la llave.
El hombre revisó los registros.
Su expresión cambió.
“Señora Price…”
“¿Qué ocurre?””
El gerente tragó saliva.
“La caja fue registrada hace más de veinte años.””
Caleb frunció el ceño.
“¿Y?””
El hombre miró los documentos.
“Hay algo extraño.””
“¿Qué?””
“El señor Robert Price agregó un segundo nombre autorizado.””
Eleanor sintió un vacío en el estómago.
“¿Quién?””
El gerente levantó la mirada.
Y dijo una frase que nadie esperaba.
“El nombre agregado fue Greg Price.””
Todos voltearon hacia él.
Greg quedó completamente inmóvil.
Porque ahora tenía que explicar algo.
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