Chapter 12: La traición más inesperada
La firma estaba frente a ellos.
Nadie quería aceptarlo.
Porque a veces la peor traición no viene de un enemigo.
Viene de la persona que llegó ofreciendo ayuda.
Daniel miraba el documento.
—Esto no tiene sentido.
Laura tomó la hoja.
—La firma es real.
Thomas permanecía en silencio.
Había vivido suficientes años para saber que las apariencias podían engañar.
Pero aun así dolía.
La persona que aparecía en el documento era el fiscal del condado.
El mismo hombre que había llamado a Daniel al inicio.
El mismo hombre que parecía querer justicia.
—¿Crees que estaba jugando con nosotros? —preguntó Daniel.
Laura negó.
—No lo sé.
Thomas miró el papel.
—Entonces averígüenlo antes de acusarlo.
Daniel lo observó.
—Después de todo lo que pasó, todavía buscas la verdad antes que la venganza.
Thomas respondió:
—Porque la venganza nunca arregla nada.
Pausa.
—La verdad sí.
Mientras el equipo investigaba, el fiscal apareció inesperadamente en la oficina.
Parecía tranquilo.
Demasiado tranquilo.
—Daniel.
El sheriff levantó la mirada.
—Justo estábamos hablando de ti.
El hombre sonrió.
—Espero que sea algo bueno.
Nadie respondió.
El silencio le dio la respuesta.
Su expresión cambió ligeramente.
—¿Qué pasa?
Daniel colocó el documento sobre la mesa.
El fiscal lo miró.
Y por un instante perdió la calma.
Fue solo un segundo.
Pero todos lo notaron.
—¿Dónde encontraron esto?
Daniel respondió:
—Eso no importa.
—Sí importa.
La voz del fiscal se volvió más tensa.
—Porque ese documento fue robado.
Laura cruzó los brazos.
—¿Robado por quién?
El hombre no contestó.
Y otra vez el silencio habló.
Daniel dio un paso adelante.
—Necesito que me expliques.
El fiscal respiró profundo.
—Hay cosas que no sabes.
Thomas apareció detrás de Daniel.
—Entonces cuéntalas.
El hombre miró al veterano.
Y su rostro cambió.
Como si verlo le recordara algo.
—Señor Harris...
Thomas no apartó la mirada.
—¿Me conoces?
El fiscal bajó los ojos.
—Sí.
La respuesta sorprendió a todos.
—Hace muchos años.
Thomas sintió una presión en el pecho.
—¿Cuándo?
El fiscal dudó.
—Cuando usted intentó denunciar las primeras irregularidades.
La habitación quedó quieta.
—Yo era un abogado joven.
Thomas recordó.
Un joven que prometió ayudar.
Un joven que desapareció.
—Eras tú.
El fiscal asintió.
—Sí.
Daniel preguntó:
—Entonces, ¿por qué aparece tu firma?
El hombre se sentó.
Por primera vez parecía cansado.
—Porque firmé un acuerdo.
Thomas frunció el ceño.
—¿Con quién?
La respuesta tardó.
—Con Walker.
Todos quedaron sorprendidos.
Pero el fiscal levantó una mano.
—Escúchenme.
Su voz era desesperada.
—Yo pensé que podía controlar la situación.
Thomas negó.
—Otra persona pensando que podía arreglar algo mientras dejaba que otros sufrieran.
El hombre aceptó las palabras.
—Sí.
Bajó la cabeza.
—Me equivoqué.
Entonces explicó.
Años atrás, cuando intentó investigar a Walker, recibió presión.
Amenazas profesionales.
Advertencias.
Personas diciéndole que su carrera terminaría si seguía.
Y cometió el error de aceptar un acuerdo.
Guardar silencio.
Pero nunca olvidó.
—Por eso regresé ahora.
Daniel preguntó:
—¿Para qué?
El fiscal miró a Thomas.
—Para terminar lo que debí hacer hace años.
Antes de que alguien pudiera responder, todas las luces de la oficina se apagaron.
El edificio quedó en oscuridad.
Algunos segundos después, sonó una alarma.
Laura miró su teléfono.
—Perdimos acceso al sistema.
Daniel entendió.
—No es una falla.
Thomas miró los documentos sobre la mesa.
—Alguien está intentando destruir la evidencia.
Entonces una ventana se rompió en la parte trasera del edificio.
Todos se levantaron.
No había gritos.
No había pánico.
Solo una certeza.
Alguien estaba dispuesto a arriesgarlo todo.
Daniel encendió su linterna.
Y vio algo en el suelo.
Un sobre.
Dentro había una sola hoja.
Una frase escrita a mano.
"Dejen de buscar el pasado.""
Thomas leyó la amenaza.
Pero debajo había algo más.
Una segunda línea.
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Una línea que hizo que todos se quedaran inmóviles.
"Porque el pasado todavía los está buscando a ustedes.""