Chapter 12: El amigo de Daniel reveló el último secreto antes de que los enemigos cerraran el círculo
La amenaza llegó sin nombre.
Sin explicación.
Pero todos entendieron el mensaje.
Alguien seguía observando.
Alguien sabía dónde estaban.
Mason miró el teléfono.
Por primera vez desde que comenzó la búsqueda, sintió miedo otra vez.
No por él.
Por las personas que estaban intentando ayudarlo.
Cole tomó el aparato y lo apagó.
—Nos vamos.
Evelyn asintió.
—Si saben que encontramos esto, vendrán.
Travis levantó la mirada.
—Ya vienen.
Todos voltearon.
—¿Cómo sabes?
El hombre miró por la ventana.
Un vehículo estaba detenido afuera.
Sin luces.
Sin movimiento.
Solo esperando.
Cole hizo una señal.
Todos guardaron silencio.
Mason abrazó el cuaderno de su padre.
La misma persona que había pasado un año encerrándolo ahora estaba asustada junto a él.
Pero Mason ya no quería venganza.
Quería respuestas.
Salieron por la parte trasera.
Llegaron a sus motocicletas.
Y comenzaron el camino hacia el pueblo donde vivía Lucas Herrera.
Durante el trayecto, Mason miró la carretera.
—Cole.
—¿Sí?
—¿Usted cree que mi papá está vivo?
Cole tardó en responder.
No quería darle una esperanza falsa.
Pero tampoco quería quitársela.
—Creo que un hombre que dejó tantas pistas tenía una razón para hacerlo.
Mason miró por la ventana.
—Entonces voy a encontrarlo.
Horas después llegaron a un pequeño pueblo.
Encontraron una casa vieja cerca de un lago.
La dirección coincidía.
Cole tocó la puerta.
Nadie respondió.
Volvió a tocar.
Entonces escucharon una voz.
—¿Quién es?
Cole habló.
—Buscamos a Lucas Herrera.
Silencio.
La puerta se abrió lentamente.
Un hombre mayor apareció.
Su rostro cambió al ver la fotografía de Daniel.
—¿Dónde encontraron eso?
Mason dio un paso.
—Era mi papá.
Lucas quedó inmóvil.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—No puede ser.
Mason sintió algo extraño.
Por primera vez alguien reaccionaba al escuchar la palabra "papá".
No con miedo.
Con tristeza.
Lucas abrió la puerta.
—Entren.
Dentro había fotografías antiguas.
Muchas eran de Daniel.
Cole observó todo.
—Usted sabía.
Lucas bajó la cabeza.
—Sí.
Mason sintió una mezcla de enojo y dolor.
—¿Por qué nadie me dijo nada?
Lucas lo miró.
—Porque tu padre me hizo prometerlo.
—¿Prometió dejarme solo?
La pregunta golpeó fuerte.
Lucas cerró los ojos.
—No.
Se acercó.
—Prometí mantenerte vivo.
Mason quedó confundido.
Lucas caminó hacia una caja.
Sacó un sobre.
—Daniel me dejó esto.
Se lo entregó.
El sobre tenía escrito:
"Para mi hijo. Cuando esté listo.""
Mason lo abrió.
Dentro había una sola hoja.
"Si llegaste hasta aquí, significa que descubriste que la verdad duele.""
Mason respiró profundo.
"Pero también significa que eres más fuerte de lo que imaginé.""
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
La carta continuaba:
"Lucas sabe dónde estuve.""
Todos miraron al hombre.
Lucas bajó la mirada.
—Daniel no murió.
Mason dejó de respirar.
—¿Dónde está?
Lucas tardó.
Porque sabía que esa respuesta cambiaría todo.
—Está en un lugar donde nadie pensaría buscarlo.
Cole se acercó.
—Dilo.
Lucas miró a Mason.
—Tu padre estuvo escondido durante años.
—¿Dónde?
Lucas respiró profundamente.
—A menos de cien kilómetros de aquí.
Mason sintió que el corazón le golpeaba el pecho.
Tan cerca.
Después de tantos años.
Tan cerca.
Pero antes de que Lucas pudiera decir el lugar exacto, todas las luces de la casa se apagaron.
La oscuridad cubrió la habitación.
Y desde afuera llegó una voz.
Una voz conocida.
—Se acabó la búsqueda.
Cole se levantó.
Mason apretó la carta.
Porque reconoció esa voz.
Era la misma persona que había estado controlando todo desde el principio.
Era Richard.
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Y esta vez no había venido a hablar.
Había venido a terminar la historia.
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